Opinión

Un millón y medio de mexicanos sacrificados

 
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Pavo

Perdonará la lectora (or) de estos renglones que agregue al título de esta columna el término pavos. Para estas fiestas navideñas se sacrificó a 1.5 millones de pavos nacidos en México. Fueron más los sacrificados en el extranjero, peculiarmente en Estados Unidos, que fueron introducidos al país congelados. Muchos de ellos tienen entre uno y hasta tres años refrigerados en la Unión Americana.

Cuando el dólar se compraba en 12.85 pesos mexicanos, pavos nacidos en Estados Unidos fueron muertos para procesarlos y pasar al trámite de congelación. Muchos de estos pavos serán el platillo principal este fin de año en las mesas mexicanas.

Los pavos con entre uno y hasta tres años de congelación suelen salir a la venta a precios muy económicos porque los distribuidores extranjeros saben perfectamente que será imposible que esa carne pueda salir a la venta en la Unión Americana.

Pero los mexicanos nos metemos cualquier cosa a la boca, sobre todo si tuvo un bajo precio.

Ciertamente no todos los pavos que vienen de Estados Unidos tienen tres años en una cámara de refrigeración. El promedio es de entre uno y hasta dos años pero se han llegado a detectar piezas con más de dos años y hasta tres años de frío. Se habrán rezagado.

Se oferta un pavo norteamericano congelado en México con un precio muy atractivo. Claro que el ama de casa no se pone a pensar o averigua cuánto tiene esa carne bajo congelación. Lo siente barato y lo compra. Luego dirá que no estuvo tan bueno como esperaba o como el del año pasado. Nadie va a pensar que ese animal fue sacrificado en octubre de 2013 o durante el segundo semestre de 2014.

Quizá ese no sea el problema. Puede serlo el que en México sólo haya un productor, aunque este caso pudiera ser no tan grave como el hecho de que durante el año pasado esta empresa, Pavos Parsons, ubicada en Chihuahua, con más de 2500 trabajadores directos y más de cinco mil indirectos, pudo crecer (2015 vs. 2014) 32 por ciento pero entre el 2015 y este año el crecimiento ha sido de uno por ciento.

Pregúntese cuánto creció la importación de pavos congelados entre 2015 y 2016. Sería interesante darle ese dato: entre 2015 y 2016 la importación de pavo congelado creció 15 por ciento. Si Trump fuera nuestro mandatario electo prometería que va a cerrar la frontera al pavo congelado. Nosotros no lo haremos pero sí debemos preguntarnos cómo es posible que el pavo congelado sea hoy mayor en número que el pavo criado, engordado y sacrificado en México.

Cabría preguntarle a Marco Parsons si quisiera tener competencia y si los grandes compradores se han ido por la carne congelada dejándole un mediocre aumento de 1.0 por ciento en el tránsito anual. Hoy hay 1.5 millones de pavos mexicanos con menos de siete meses de haber sido muertos pero más de 1.7 millones de pavos extranjeros que tienen entre uno y hasta tres años de sacrificados.

Mereceríamos adornar la mesa con pavos mexicanos con pesos de hasta nueve kilogramos. El mercado mexicano gusta de animales con un peso de entre siete y nueve kilogramos. Más gordos no habrán de caber seguramente en los hornos.

Vale la pena mencionar que esta empresa mexicana tiene ya el primer estimado de demanda para 2017, fin de año, con un dato que invita a preguntarnos si seguiremos permitiendo que en el país se oferte producto de mala calidad con tal de que sea 'barato', aunque con ello sacrifiquemos a nuestra industria, que merecería convertirse en una industria no en una sola empresa.

Twitter: @ETORREBLANCAJ

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