Opinión

¿Un inicio más temprano de la normalización de la Fed?

Un tono ligeramente menos “dovish” de parte de la Fed fue enmarcado por cifras económicas bastante alentadoras en EUA la semana pasada. ¿Es este contexto suficiente para esperar un inicio más temprano del proceso de normalización por parte de la Fed? No lo creo. Pero vale la pena explorar los riesgos.

Por el lado de las cifras de crecimiento económico en EUA durante el segundo trimestre, los datos mostraron un avance significativo y superior a lo esperado (4.0% versus 3.0% a tasa trimestral anualizada). Adicionalmente, el decepcionante avance económico del primer trimestre fue corregido a -2.1% desde -2.9% a tasa trimestral anualizada.

Por otro lado, también tuvimos las cifras de creación de empleo en EUA durante julio, que ligó seis meses consecutivos de registros superiores a las 200 mil plazas. De hecho, el promedio de creación de empleo durante el primer semestre (230 mil) ya es el mayor desde 1999 (265 mil).

Si bien otros indicadores de empleo y desempleo apuntan todavía cierto grado de holgura, es de destacar que la tasa de participación laboral (cuya tendencia a la baja había estado contribuyendo al descenso en la tasa de desempleo en el último año) parece haber comenzado a estabilizarse.

Entre las fechas de los dos eventos arriba descritos, la Fed dio a conocer el resultado de su reunión de política monetaria donde, de manera ampliamente anticipada, continúo con la desaceleración en su programa de compra de bonos, a la par que mantuvo sin cambios la tasa de política monetaria.

No obstante, existieron tres novedades importantes en tal comunicado. Primero, el Comité reconoció que la inflación se ha movido más cerca de su objetivo de largo plazo (2%), en contraste con el reconocimiento de que se desempeñaba por debajo de este último todavía hace un mes.

Segundo, se reconoció que los riesgos inflacionarios asociados a la persistencia de una inflación inferior al objetivo ha disminuido –hace un mes todavía se consideraba este factor como un riesgo importante.

Tercero, se registró la objeción de un miembro del Comi té, Charles I. Plosser, respecto a mantener la idea de que la tasa de referencia se mantendrá en su nivel actual “por un tiempo considerable hasta después de que el programa de compra de activos termine”. Tal miembro consideró que ese lenguaje es dependiente del tiempo y que no refleja el considerable progreso económico hacia el cumplimiento de las metas de Comité.

Tomando en cuenta este contexto, se ha comenzado a discutir si tales eventos son suficientes como para considerar la expectativa de un inicio más temprano del proceso de normalización por parte de la Fed. Actualmente el consenso la ubica a partir de mediados del 2015.

No obstante lo anterior, el comportamiento de las tasas de interés en EUA no parecen sugerir que se comience a incorporar la expectativa de un inicio más temprano de normalización.

En particular, si bien tanto los principales nodos de la curva de rendimientos gubernamentales en EUA como los mercados de futuros de la tasa de la Fed observaron reacciones en tal dirección (cambió de expectativa) alrededor de los anuncios arriba citados; en prácticamente todos los casos nos encontramos de nueva cuenta en niveles similares a los de hace una semana (25 de julio).

En el caso del mercado de futuros de la Fed, estos parecen incorporar la expectativa de que la referencia de la Fed se ubique en la cota superior de su actual intervalo (0.25%) entre abril y mayo del 2015 y muy cerca de 0.50% entre agosto y septiembre del mismo. En la misma línea, los futuros siguen estimando un nivel de cierre para el próximo año en 0.75%.

En mi caso, coincido con la expectativa de mercado, si bien los datos de actividad en EUA vivieron una excelente semana, quizás es muy pronto para hacer un cambio significativo en las expectativas de normalización. Sobre todo al considerar al menos tres factores:

Primero, la vigencia de ciertas holguras en el mercado laboral estadounidense. Segundo, los riesgos geopolíticos latentes y su potencial para promover un nuevo escenario de volatilidad financiera y/o elevar los precios de la energía (petróleo), imponiéndole así nuevos vientos en contra al crecimiento económico mundial, sobre todo al mundo desarrollado.

Tercero, la Fed parece determinada a hacer del proceso de normalización uno muy gradual. De hecho, fue hace apenas en su reunión del 30 de abril (vía las minutas) que introdujo la discusión de las herramientas que podrían utilizarse en tal proceso, haciendo hincapié que tales discusiones solo forman parte de una “planeación prudente” y que no significan que el proceso comience pronto.

No obstante, como en todos los escenarios, bien vale la pena considerar los escenarios alternos. En este caso, podría sin duda admitir que el escenario alterno sería de un comienzo más temprano de la normalización, esto a la luz del comportamiento reciente de la inflación (alza) lo que debiera llevar a considerar a la Fed el riesgo de “caer detrás de la curva” en su intención de esperar por evidencia de un proceso de recuperación económica sólido y sostenido.

Es decir, existe el riesgo de que se encuentre gestando un periodo inflacionario con potencial significativo, ante el cual la Fed debería considerar actuar más temprano que tarde. Sin duda, he aquí otro dilema para la colección de la Fed.

Subdirector de estudios macroeconómicos y de mercados en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter:@joelvirgen