Opinión

Un hombre con una clara visión

10 febrero 2014 4:46 Última actualización 02 agosto 2013 5:20

 
 
 
Carlos Ruiz González
 
 
Hace pocos días falleció Doug Engelbart, un verdadero visionario. En los obituarios se le acredita la invención del mouse, este sólo hecho habría sido importante, pero Engelbart tiene más méritos. Fue un ingeniero en computación que en la década de 1950, cuando las computadoras eran inmensas máquinas, él visualizó un mundo en el que cada quien tendría una de esas computadoras en su casa (pensemos que además de ser grandes eran muy caras).
 
 
En 1970 yo cursaba la preparatoria y uno de mis profesores era Carlos Martínez Lavín, un verdadero y ejemplar maestro, recuerdo que en una de sus clases nos dijo que en el futuro habría computadoras personales en la casa de cada quien. Me imagino que estaba hablando de algo que leyó en el libro El Shock del Futuro, de Alvin Toffler. La idea realmente parecía salida de un libro o programa de ciencia ficción, ¡una computadora en la casa de cada quien! y ahora resulta que no es sólo en la casa de cada quien, ya son portátiles y, sin ser experto, podría asegurar que el iPhone que traigo es más poderoso que la enorme computadora IBM 360 que usábamos en la Preparatoria.
 
 

En diciembre de 1968, en una conferencia de expertos en informática, en San Francisco, Doug Engelbart (quien después admitiría que estaba muy nervioso antes de esa conferencia) hizo una presentación que duró 90 minutos. En ella, además de hacer la primera demostración pública del funcionamiento del mouse, incluyó una conexión en pantalla con su centro de investigación, es decir, fue la primera videoconferencia de la historia.
 
 
Engelbart vio este futuro y, como sucede con casi todos los buenos visionarios, tuvo enormes dificultades para transmitir esta visión y hacerla creíble a sus contemporáneos.
 

Trabajó desde la década de 1950, hasta casi su muerte a los 88 años, en asuntos relacionados con este tema. Al ver la proliferación de computadoras, vio su profecía cumplida, aunque el enorme crecimiento de las redes sociales lo decepcionó, pues le parecía frívolo, ya que para él las computadoras eran para crear espacios de conocimiento, no para jugar videojuegos o chatear con los amigos. Engelbart vio a estas máquinas como el medio a través del cual los seres humanos ordinarios aumentarían su intelecto y toda su vida trabajo, no sólo para hacerlo posible sino también sencillo y cómodo (uno de sus admiradores era precisamente Steve Jobs, el creador de Apple).
Dos expertos visionarios.
 
 
¿Qué característica debe tener una buena visión? La referencia obligada son los libros Empresas que perduran (Built to last), escrito por Jim Collins y Jerry Porras y Empresas que sobresalen (Good to Great) escrito solo por Collins. La prestigiosa revista The Economist ha descrito estos dos libros como los Harry Potter de la literatura del management.
 
 

Para estos autores una buena visión debe tener dos características:
 
1. Un propósito audaz (puede ser cuantitativo o cualitativo).
Audaz significa difícil de alcanzar, es más, casi podríamos decir que se trata de algo que no sólo es difícil de alcanzar sino que no lo alcanzaré si sigo como voy, es algo que demanda esforzarse y adquirir capacidades que no se tienen, que no las tiene el interesado.
 
2. Una descripción emotiva, una descripción que llame la atención, que apele nuestros sentimientos, que nos haga sentir que lograr dicha visión será algo muy interesante, agradable, valioso.
 
 

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