Opinión

Un frente contra el frente

 
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Anaya y Barrales. (Cuartoscuro)

Durante el mes de mayo en el proceso electoral para la elección de gobernador en el Estado de México, tanto el PAN como el PRD rechazaron la posibilidad de competir de manera aliada en dicha entidad, que es vista por no pocos como la joya de la corona electoral del mapa mexicano, sólo detrás de la elección presidencial y de la Ciudad de México.

Llamó la atención dicha negativa toda vez que las mediciones previas y durante el proceso dejaban claro que para esa elección serían mucho más competitivos yendo juntos de lo que finalmente fueron por separado. Al final, la suma de sus resultados no les hubieren alcanzado para ganar la gubernatura, aunque es imposible saber lo que hubiera sucedido si hubieran ido juntos en alianza desde el principio.

Hubo un número importante de electores que hicieron crecer a Juan Zepeda –candidato del PRD- con una lógica no de apoyo, sino más bien de rechazo al PRI y a MORENA, aunque ello haya implicado a muchos panistas votar por el PRD, en un movimiento incomprensible y hasta condenable para los puristas de la ideología y de la filiación política, y sin embargo, es una tendencia que parece repetirse en diversas latitudes del planeta en que lo que importa es deshacerse de un régimen que la gente ve alejado de ella.

Aquí el único problema es que tanto PAN como PRD ya fueron gobierno en distintos niveles, con resultados bastante cuestionables, y que aunque en el espectro político mexicano ambos partidos son de ideologías diferentes, parece ser que están dispuestos a aliarse con la intención de ser competitivos en el dos mil dieciocho.

La paradoja en nuestro país es que los dos partidos con mayores negativos en su imagen –PRI y MORENA- son también los partidos más competitivos a nivel electoral, destacando el crecimiento sin precedentes del partido de López Obrador en las recientes elecciones federales y locales.

El caso del Estado de México y el llamado corredor azul de la zona conurbada de la Ciudad de México es paradigmático de una sociedad que cambió el voto tradicionalmente azul por el voto por MORENA, con lo que queda evidenciado que, si dicho partido modera su discurso radical y asume una responsabilidad institucional, puede lograr que muchos votantes hartos del régimen voten por él.

El asunto es que no se sabe en qué momento López Obrador tendrá uno de sus exabruptos de incontinencia verbal que hará que algunos convencidos de votar por él reconsideren su posición. Cabe recordar que el único político en México que levantó la voz en defensa de Javier Duarte fue inexplicablemente él, por lo que no es descabellado pensar que posiblemente presenciemos algún desafortunado comentario que lo haga caer en las preferencias no MORENISTAS, quienes previsiblemente voltearán a ver a otra opción que no represente al PRI.

Esto lo saben Ricardo Anaya y Alejandra Barrales y es su apuesta. Saben que ninguno de los dos puede dar la batalla real en 2018 y el riesgo es que, de no aliarse, la poderosa y aún funcional maquinaria del PRI le dé la presidencia aunque sea con menos del 30% de los votos.

Llama la atención por ello que existan tantas voces que no deberían tener nada que ver con el llamado Frente Amplio Opositor que se oponen a su conformación, argumentado sobre todo, la incongruencia ideológica de la alianza.

Sin embargo, parece ser que sus promotores han comprendido –y previsto- estos ataques y por ello no hablan sólo de una alianza electoral, sino de un frente con un proyecto en común que logre los cambios que no se han dado y que el país necesita. Una especie de “Pacto por México” reloaded. El hecho de que tanto PRI como MORENA lo critiquen, denota un cierto temor a su concreción.

Sin embargo, el PRI no tiene cara para criticar lo que sea después de sus múltiples alianzas con mercenarios como el Partido Verde y el Nueva Alianza; mientras que no hay que olvidar que López Obrador en su momento, se congratuló de la alianza PAN-PRD en Oaxaca para apoyar al nefasto de Gabino Cue.

Así que queda evidenciado que la oposición al frente no es por convicción, sino por temor y conveniencia. En este mundo al revés, lo único que falta es que se unan PRI y MORENA en un frente contra el frente.


Twitter: @carlosjaviergon

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