Opinión

Un Ferenz para un Feher


 
 
Hay en el ahora llamado 'ecosistema emprendedor' centenares, cuando no miles, de mexicanos que han sido pilares de la creación de empresas en la nación.
 
Estas personas han antepuesto su cariño al país y en la mayor parte de las ocasiones han hecho que las cosas sucedan en la promoción empresarial y creación de empresas y empleos.
 
Ideal que un día el Inadem se diera a la tarea de documentar no sólo el trabajo que aportaron esos mexicanos, sino sus historias en sí, que son ejemplo de visión y de espíritu emprendedor.
 
 
En el caso del sector de las franquicias hay varios nombres imposibles de soslayar para que hoy exista un sistema robusto con pleno reconocimiento internacional.
 
 
Profesionales que han hecho funcionar una política pública que hoy es sujeta de una reconformación, pero que ya dio resultados, los más, interesantes. El sector franquicias mexicano es uno de los más robustos y mejor plantados del mundo.
 
 
La historia ha sido un tanto injusta con Juan Huerdo Lange, quien falleciera en un accidente aéreo en la región de Los Andes.
 
 
Juan, a quien el autor de esta columna tuvo el gusto de conocer y entrevistar varias veces, fue el promotor primero o de los primeros del sector franquicias en México, cuando nadie sabe qué carajos era eso de 'Franquiciar'. Estaban también los hermanos González Calvillo, Enrique y Rodrigo, como pilares de aquel inicio.
 
 
En aquel entonces Huerdo estaba asociado con otro personaje destacado del mundo de la franquicia en México: Juan Manuel Gallastegui, quien a la fecha tiene uno de los despachos con más prestigio del sector promotor de franquicias en nuestro país.
 
 
A la muerte de Juan, su socio, Gallastegui invita a su despacho a Ferenz Feher que, muy pocos saben, trabajaba en ese entonces en la electrónica Steren como empleado clave para que esta empresa tuviera las dimensiones que hoy tiene.
 
 
Ferenz era el enlace entre la empresa que le tenía contratado con las labores detalladas de hacerse franquicia.
 
 
Ferenz se mantiene con Gallastegui poco más de tres años y ambos aceptan la idea de la salida de Ferenz para iniciar otro negocio de consultoría. Despacho que proyectó a México en el escenario internacional de las franquicias. No hay continente o país relevante que no conozca el apellido del mexicano Feher.
 
 
Suman más de 550 franquicias las que pasan por las manos promotoras de Feher & Feher, porque Ferenz es verdaderamente abusado para los negocios y con una visión de privilegio.
 
 
Exalumno del Tec de Monterrey, pocas muy pocas personas saben que Ferenz estuvo a un tris de dedicarse a la compostura de aparatos radiofónicos y las primeras televisiones, cosa que hizo mientras era estudiante, a tales extremos que puso en duda la conveniencia de continuar sus estudios para dedicarse de lleno a 'hacer dinero'.
 
 
En realidad Ferenz, quien estuvo a un paso de poner un local y comprar una camioneta para ir a domicilio por los aparatos eléctricos descritos, fue muy exitoso en ese negocio de coyuntura.
 
Aunque en realidad él no arreglaba los aparatos eléctricos descompuestos. Era otro negocio quien lo hacía, ubicado en el centro de la capital mexicana.
 
 
Lo que hacía Ferenz era recoger el aparato descompuesto y llevarlo sano y salvo al laboratorio en donde sería reparado para retornarlo funcionando a los dueños que hicieron entender a Ferenz un principio fundamental en los negocios: la confianza.
 
 
Pero tampoco se sabe que Ferenz fue pepenador. Quien lo viera siempre vestido como 'muñequito de pastel' ignora que pasó un año como pepenador y 'cortador' de pollos en Israel, limpiando mesas en restaurantes o bien preparando cocteles en un bar dentro de un complejo turístico de playa.
 
 
Hasta que un día se dio cuenta que no era prudente interrumpir sus estudios y regresó para concluir la carrera de Administración de Empresas. Con su primer trabajo en Steren, en donde dio vida a 33 franquicias, Ferenz partió de cero de su despacho en 2002.
 
 
Pero no era ese su único giro. Pocas personas saben que Feher & Feher realizó trabajos como incubadora desde hace seis años y que se preparó adquiriendo el modelo desarrollado por el Instituto Politécnico Nacional.
 
Tampoco se sabe que en el camino atendió a multinacionales, a organismos privados de gran tamaño, a gobiernos de los estados e incluso al gobierno federal donde, por poner un solo ejemplo, estandarizó el servicio del SAT.
 
Y sin darse cuenta comenzó a dar tareas como aceleradora de negocios.
 
 
Hoy Feher & Feher ha sido recertificado como incubadora de alto impacto, de las 15 que, sabe Universo Pyme acabaron obteniendo el reconocimiento por el Inadem en un proceso de recertificación que recién terminó luego de exhaustas jornadas.
 
 
Pero también el sistema le concedió el aval para funcionar como aceleradora de negocios de las 20 que acabaron siendo reconocidas por el Inadem.
 
Dos de dos da como resultado un porcentaje de bateo perfecto.
 
Ferenz dota a sus egresados de un componente que maneja como mago: el mundo de las relaciones. El Know Who.
 
Y el espacio ya no dio para hablar de su tarea de convertir empresas informales en formales, mediante un modelo propio o bien de su misión de hacer modelos de negocios sociales en beneficio de comunidades pobres que por supuesto no pagan nada por la reconversión.
 
 
Entre sus casos 'top' se cuenta el llevar a Estados Unidos a una dulcería mexicana que conoció en un tianguis callejero informal que hoy tiene negocios en Estados Unidos y 70 locales en la República Mexicana, o llevar a una señora que hacía cochinita pibil que vendía en la calle, reconvirtiendo un negocio de sobrevivencia a uno formal que hoy tiene un local en una de las plazas más 'popofs' de la capital como es el caso de la Plaza Carso.
 
 
Pero esas ya son otras historias.
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