Opinión

Un estímulo fiscal incierto

 
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(Especial)

Ahora se acepta en general que el 'Trumpismo' conllevará el tipo de estímulo fiscal en Estados Unidos que los economistas progresistas han estado pidiendo desde la crisis financiera. Después de todo, los republicanos están profundamente preocupados por los déficits presupuestales cuando los demócratas están en la Casa Blanca, pero repentinamente se vuelven defensores de los déficits cuando ganan el control. Y realmente no hay ninguna duda de que el déficit aumentará.

¿Pero esto será un estímulo fiscal? En este momento parece como que los republicanos van a meter a la fuerza toda su agenda, incluyendo la finalización de la Ley de Servicio Médico Asequible, la privatización del Medicare, la reducción drástica de los vales de comida, etcétera. Estos son recortes del gasto, los cuales reducirán el ingreso disponible de los estadounidenses de clase baja y media, aun cuando los recortes a los impuestos eleven el ingreso de los ricos. Dados estos cambios drásticos en la distribución, solo analizar el déficit presupuestal podría ser una mala guía sobre el impacto macroeconómico.

En vista de la medida en la cual las cosas están cambiando, no puedo poner números a lo que probablemente sucederá, pero pude encontrar análisis parecidos realizados por los buenos amigos del Centro sobre las Prioridades de Política y Presupuesto acerca de los recortes fiscales y de gasto contenidos en el presupuesto de 2014 de Paul Ryan, presidente de la Cámara de Representantes, que podrían ser un modelo útil sobre las cosas que están por venir.

Si dejamos afuera los asteriscos mágicos -el cierre de lagunas fiscales no especificadas- ese Presupuesto hacía que aumentara el déficit a 5.7 billones de dólares en reducciones de impuestos a 10 años versus cinco billones en recortes en el gasto. Las reducciones en el gasto conllevaban recortes en el gasto discrecional, más enormes reducciones en los programas que atienden a los pobres y la clase media; los recortes fiscales, por supuesto, apuntaban a la gente con ingresos altos.

Los pros y los contras en este caso tendrían distintos efectos sobre la demanda. Recortar los impuestos a la gente de ingresos altos probablemente tiene un multiplicador bajo: es improbable que los ricos tengan restricciones de efectivo, y ahorrarán gran parte de sus ganancias inesperadas. Recortar el gasto discrecional tiene un multiplicador grande, porque reduce directamente las compras gubernamentales de bienes y servicios; recortar programas para los pobres probablemente también tiene un multiplicador bastante grande, porque reduce el ingreso de mucha gente que más o menos vive con lo mínimo.

Tomando en cuenta todo esto, el presupuesto de 2014 de Ryan casi por seguro habría sido contractivo, no expansivo.

¿La 'Trumpeconomía' será distinta? Sería importante si realmente hubiera un gran empuje en infraestructura, pero eso se está volviendo cada vez menos plausible. Primero que nada habrá grandes recortes fiscales, pero, como dije, el esfuerzo por desmantelar definitivamente la red de seguridad social parece estar ocurriendo. Junte todo y es extremadamente dudoso que estemos hablando de un estímulo fiscal neto.

EL FALSO POPULISMO DE DONALD TRUMP
Un artículo reciente del Washington Post sobre Polonia -donde gobierna un partido derechista, antiintelectual y nativista que ha captado mucho apoyo- es escalofriante para los que nos preocupa que el 'Trumpismo' realmente pudiera ser el final del camino para la democracia en Estados Unidos. Los partidarios del Partido Ley y Justicia, de Polonia, claramente se parecían mucho a los entusiastas blancos de clase trabajadora de Donald Trump. Entonces, ¿los estadounidenses están siguiendo el mismo camino?

Hay una diferencia importante; un poco de 'excepcionalismo' estadounidense, si así lo quiere. Los partidos populistas de Europa, de hecho, son populistas. Buscan políticas que efectivamente ayuden a los trabajadores, siempre y cuando esos trabajadores sean del grupo étnico correcto. Como lo dijo alguien, están vendiendo un Estado benefactor para la 'raza superior'. Ley y Justicia ha elevado los salarios mínimos y reducido la edad de jubilación; en Francia, el partido Frente Nacional apoya las mismas políticas.

Sin embargo, Trump es distinto. Dijo muchas cosas durante la campaña, pero sus decisiones personales indican que, en la práctica, va a ser un republicano estándar de la derecha económica intransigente. Sus aliados del Congreso se están apresurando a desmantelar la Ley de Servicio Médico Asequible, privatizar el Medicare y elevar la edad de jubilación. Andrew Puzder, la persona que escogió como secretario del Trabajo, es un magnate de la comida rápida que detesta los aumentos en el salario mínimo. Y la persona que eligió como su principal asesor económico es el rey de la economía del goteo.

Entonces, ¿en qué sentido Trump es populista? Básicamente, juega a serlo en TV; afirma defender al hombre de a pie, menosprecia a las élites y desecha la corrección política. Pero todo es espectáculo. Cuando se trata de cosas de substancia, es favorable a las élites a fondo.

Enfurece y consterna que se las haya ingeniado para salirse con la suya con esto durante las elecciones presidenciales. Pero fue pura palabrería.

Me gustaría poder confiar en un próximo momento de la verdad. No confío. Dada la historia, de lo que podemos estar seguros es de un esfuerzo masivo para presentar la próxima devastación de la clase trabajadora como algo que de alguna forma es culpa de los liberales, y hasta donde sé eso podría funcionar. Pero ciertamente se avecina una oportunidad para los demócratas.

Y la estrategia política indicada es clara: hacer que Trump y compañía se responsabilicen de todas las penurias que están por infligir.

No cooperar en la concepción del reemplazo del Obamacare; no dar ningún voto a la privatización del Medicare ni al incremento de la edad de jubilación.

Ninguna cobertura bipartidista para el fin de la ilusión y la llegada de una simple, vieja y fea realidad.

Twitter: @paulkrugman

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