Opinión

Un elefante blanco, pero transparente

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El Mando Único tomo las instalaciones de la Policía Municial de Cuautla. (Edmundo Salgado)

1. La crisis del estado de Derecho tiene múltiples expresiones: policías secuestradores (Iguala, Veracruz); tasa de impunidad altísima: 9 de cada 10 delitos no se sancionan; sistema judicial entrampado: en 2015, el 42 por ciento de los presos en el país no estaban sentenciados; justicia clasista: en 2011, según la Pastoral Penitenciaria (CEM), el 62 por ciento de los presos había cometido un robo simple por 2 mil pesos o menos; el 65 por ciento de los reclusorios es gobernado por los delincuentes (CNDH, 2013).

2. En 2008, impulsada por Felipe Calderón, se aprobó la reforma penal para instaurar los juicios orales. El período para ponerla en operación concluye este 2016. Sin embargo, el avance ha sido lento y accidentado. En mayo del año pasado, sólo 6 estados la habían implementado a cabalidad y el 40 por ciento de la población seguía bajo la vieja jurisdicción.

3. El 27 de noviembre de 2014, poco después de Ayotzinapa, el presidente Peña presentó una reforma de Seguridad y Justicia que contempla, entre otras cosas: la instauración del Mando Único y la desaparición de los municipios penetrados por el crimen organizado. A la fecha, la reforma está entrampada en el Senado.

4. Los vaivenes del Mando Único son muy ilustrativos de las veleidades de la clase política: el primero en proponer la integración de 32 policías estatales fue Felipe Calderón, pero fracasó en su intento porque se opusieron los alcaldes priistas y el PRI. El presidente Peña retomó la propuesta, pero tampoco ha avanzado porque ahora enfrenta la negativa de los alcaldes panistas y del PAN.

5. La verdad, simple y llana, es que la seguridad y justicia no constituyen una preocupación central ni prioritaria de la clase política. De ser el caso contrario, el Pacto por México hubiera incluido un acuerdo puntual de qué hacer en esta materia. Pero no fue así. El propio gobierno de Peña Nieto fue el primero en subestimar el problema. De ahí cambió el tono y el discurso.

6. El giro que dio posteriormente el gobierno federal no fue efecto de una iluminación, sino respuesta al escándalo nacional e internacional que causó la desaparición de los 43. Por eso el decálogo de Seguridad y Justicia se hizo público el 27 de noviembre, apenas dos meses después de lo ocurrido en Iguala.

7. Pero, si se revisa lo que ha pasado en las ultimas décadas, se puede confirmar que las preocupaciones de la clase política siempre han estado en otra parte. De 1990 a la fecha, se han pactado y efectuado 6 reformas electorales y ya se está hablando de una nueva.

8. Durante estos 26 años, un cuarto de siglo, la inseguridad se ha deteriorado a un ritmo acelerado y la violencia alcanzó grados inimaginables. Baste recordar que Ernesto Zedillo, a mediados de su gobierno, fue el primero en convocar una alianza para enfrentar al crimen organizado.

9. Para acabar de complicar las cosas, la exitosa estrategia del gobierno de Clinton, en los años noventa, cerró la entrada de cocaína por agua y aire (la ruta del Caribe) a los capos colombianos. Lo que inauguró no sólo nuevas rutas por tierra, sino el empoderamiento sin precedente de los cárteles mexicanos con el consecuente incremento de la violencia, la inseguridad y la corrupción.

10. Las contradicciones de la estrategia contra las drogas y la delincuencia se pueden sintetizar en un dato: el presupuesto del INE y el TRIFE alcanza, este año, los 18 mil millones de pesos situándose por arriba de los 16 mil millones y medio de la Procuraduría General de la República.

11. Por si hiciera falta otro indicador de cuáles son las verdaderas preocupaciones de la clase política, está la transformación del Distrito Federal en Ciudad de México. Y, como música de fondo, el jefe de Gobierno repitiendo la cantaleta de que el crimen organizado no tiene presencia en la capital.

12. En suma, la crisis del estado de Derecho, en todas sus expresiones: impunidad, violencia, inseguridad y corrupción es un gran elefante blanco, en el centro de la sala, que los políticos no pueden ver porque ellos mismos han decretado que es… transparente.

Twitter: @sanchezsusarrey

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