Opinión

Un Castillo a cada paraestatal

El comisionado Alfredo Castillo ha hecho mucho bien a Michoacán, que tal vez valdría repetir esa figura, no sólo en otros estados, sino en áreas sensibles de la administración pública federal.

En Pemex, por ejemplo. Si existe alguna molestia generalizada, es contra los líderes del sindicato petrolero y sus abusos que corren por cuenta de la nación.

¿Se le puede o no se le puede poner un hasta aquí a los excesos de Carlos Romero Deschamps y su séquito?

En el sexenio anterior había en Pemex once mil trabajadores sindicalizados “sin materia de trabajo”, es decir, cobraban pero no hacían nada. ¿Siguen ahí?

La esposa de un ex director de Pemex se hizo cirugía plástica con cargo al erario de la paraestatal. ¿Ya pagó?

Los fraudes contra Pemex tienen beneficiarios al interior de la paraestatal. ¿Es verdad o no? ¿Quiénes lo hacen?

En 2013, las tomas clandestinas de gasolinas implicaron una pérdida para Pemex (es decir, para el país) de 10 mil 300 millones de pesos. Sí, se robaron 10 mil 300 millones de pesos con tomas furtivas de los ductos de gasolinas.

Hablamos de poco más de tres mil tomas clandestinas, que representan 75 por ciento más que en 2012, según información oficial de Pemex Refinación.

Los que conocen del tema afirman que esos robos sólo se pueden hacer con conocimiento de los ductos y sus sistemas de presión. ¿No hay que poner orden ahí?

Las estimaciones oficiales del robo de petróleo crudo indican una pérdida anual de 10 mil millones de pesos por ese concepto. Son estimaciones rancheras. Esas no se pueden cuantificar tan fácil.

Nos dicen que el país produce diariamente dos millones 600 mil barriles. ¿De veras? ¿Quién cuenta ese estimado de producción? ¿Lo cuentan bien, o son dos millones 700 mil barriles?

Ahí hay un hoyo negro que necesita transparencia con mano dura.

Por el Golfo de México salen barcos cargados con petróleo, de firmas contratistas que llevan muchos años vendiendo sus servicios a Pemex. ¿Llevan la cantidad de petróleo que dicen que llevan?

¿Alguien contabiliza y fiscaliza los barcos que salen desde las costas del Golfo de México? ¿Cuántos salen sin reportarse con destino al mercado negro de Rotterdam?

El director de Pemex, que hace muy bien su papel, no puede estar en la fiscalización del robo a la paraestatal, porque el día sólo tiene 24 horas. Se necesita un Alfredo Castillo ahí, en Pemex.

Es que, sin violar la ley, el comisionado Castillo ha metido a la cárcel a los presidentes municipales que compartían el negocio sucio con las bandas criminales en Michoacán. Nadie podía con ese Estado, y Castillo sí puede.

Incluso un ex gobernador, que negociaba candidaturas con el número dos de los Templarios, hoy está arraigado en la Seido. ¿No que no se podía? Claro que se puede, Castillo lo ha demostrado.

Se rescató el puerto de Lázaro Cárdenas por donde salían, no miles, sino millones de toneladas de mineral de hierro al año que era robado en minas clandestinas por los Caballeros Templarios.

El hierro se almacenaba en los patios de Aduana del puerto, y ninguna autoridad veía ni decía nada. Hoy el alcalde de Lázaro Cárdenas está preso y se les acabó el negocio.

Claro que se puede acabar con el abuso y la colusión. Se necesitan más Castillos.