Opinión

Un cabaret, pero de trapo

Una iniciativa empresarial notable, innovadora, comprometida con las causas sociales, la que encabeza Dulce Fernández, artista, creativa, quien desde hace poco menos de 10 años contempló la posibilidad de recuperar el trabajo con títeres pero ponerlos a trabajar para adultos. Es decir: aquellos personajes que concedieron espacios mágicos para nuestra imaginación ahora están puestos para el propósito de divertir a quienes fueron niños y ahora ya no lo son. Pero el asunto va más allá de lo que podemos imaginar.

Dulce es una creadora de arte que se vale de los títeres para distintos propósitos. Uno de ellos es entretener a quienes, como adultos, son capaces de escuchar, en libertad, los chistes que Dulce crea en espectáculos públicos o privados. Otro propósito es educar y poner al servicio de la educación a esos títeres. Otro propósito es coadyuvar a que los niños con capacidades distintas puedan tener la posibilidad de recibir un mensaje que les permitan entender al mundo.

En esta última dimensión ha conseguido muy interesantes experiencias con niños sordos, con niños autistas, con jóvenes drogadictos, con personas que han pasado por la experiencia de estar en privación de libertad por cometer ilícitos y próximamente con quienes están cumpliendo una condena.

Esto es lo excepcional. Entre las experiencias con población no tan especial como los anteriores, contó con la oportunidad de dar un espectáculo en una cafetería en San Luis Potosí en donde pudieron montar esa “obra” cómica sexualoide en el que participan como eje 40 personajes distintos, todos ellos títeres que cumplen distintas funciones en los sketches que Dulce ha creado.

Entre todos ellos, la principal, “Chabela”, una cabaretera con muchos años de servicio que viste como visten las cabareteras finas, con escasa ropa pero con un maquillaje imposible de pasar por alto. Chabela es una trabajadora de centros nocturnos que es la única, en la empresa de espectáculos para adultos, registrada en el Instituto Mexicano del Seguro Social; por tantos años de servicio, está cerca de jubilarse.

Chabela es versátil, ingeniosa y creativa cuando se le atraviesa un tubo. Es de fácil lenguaje y domina el albur pero tiene sensibilidad y cuidado cuando se trata de niños con problemas de drogadicción, niños sordomudos, que han tenido problema con la justicia o simple y llanamente cuando están en una escuela donde están siendo educados. Dulce va por un diplomado en sicología educativa y la labor de Chabela será cada vez más sutil y eficiente.

Otro de los personajes que trabaja en El Cabaret de Trapo es “Sebas”, un roquero que ronda los 70 años pero lleva el rock en la sangre e impreso en el corazón. Este personaje suele apoyar a Chabela en sus dinámicas dentro del espectáculo.

Pues con ellos y 38 personajes más, Dulce viajó a San Luis Potosí -a esa cafetería de la que antes hicimos mención y que le facilitó varios metros de espacio para montar su espectáculo- y colocó al frente del negocio [un anuncio] de que habría función de títeres para adultos. Cuál sería la sorpresa que tuvieron en la compañía de Dulce al ver previo al inicio del espectáculo a niños acompañados de sus padres. Los mexicanos somos dados a no leer por completo los letreros.

La dinámica tuvo que desarrollarse aunque algunos términos soeces fueron evitados tomando en cuenta la edad de los acompañantes de los adultos. A pear de la ausencia de palabras fuertes y diálogos abiertamente sexosos, los niños llegaron a gritarle a Chabela que ella era una cabaretera. Sorprendente. La risa de los adultos inundaba el café.

Como es de su conocimiento, San Luis Potosí es una plaza por tradición conservadora. Los representantes más conservadores en una plaza conservadora decidieron cerrar la cafetería como muestra de protesta. Cuando iniciaba el espectáculo llegaban los inconformes y cerraban las cortinas: adentro todo lleno y adentro cerrado.

Luego salían los asistentes al espectáculo, se volvía a llenar y quienes protestaban volvían a cerrar la cortina de la cafetería. Era asunto de nunca acabar.

Así fueron varias semanas de éxito. Entrada de 15 pesos que incluía un café.

Hoy esta empresaria creativa con sus 40 trabajadores, que no cobran pero mucho aportan, con sus dos empleados de staff en el que uno de ellos -su jefe de sonido- es sordo, e incluso su hija de casi cuatro años, está cerca de iniciar una asesoría con Feher and Feher, esta empresa consultora de amplia y reconocida trayectoria. La intencion: profesionalizarla. Cabaret de lujo, aunque sea de trapo.

Para comunicarse con esta maravillosa creativa, al 5545 0436 49 o al correo cabaretdetrapoficial@gmail.com y por supuesto al nuestro para cualquier reclamo o recomendación: direccion@universopyme.com.mx

Twitter: @ETORREBLANCAJ