Opinión

Uber y el libre mercado

1
 

 

Uber DF

A diferencia de la mayor parte de las manifestaciones en el Distrito Federal, que suelen ser por razones políticas, los bloqueos y marchas de los taxistas organizados el lunes pasado fue por motivos económicos y de mercado. Una vez más, los costos para la ciudadanía fueron elevados: a los 40 millones de pesos que estima la Canaco por pérdidas de comercios en el centro histórico, se agregan cerca de 300 millones de pesos por las horas hombre perdidas en los congestionamientos viales, si se considera el salario medio de cotización en el DF, 1.5 horas perdidas por persona y los casi dos millones de personas que utilizan transporte privado y público distinto del Metro.

Los argumentos de los taxistas en contra de la participación en el mercado de empresas como Uber y Cabify son tres: la falta de respuesta de las autoridades capitalinas a su solicitud de “intervención” desde octubre de 2014, en lo que aparentemente tienen razón; la supuesta ilegalidad del servicio de esas empresas; y la competencia desleal que significan. Como lo ha manifestado la empresa, en la medida que se trata de un servicio entre entes privados, y no públicos, el argumento de ilegalidad parece que no se sostiene; en todo caso, no se sabe que las organizaciones de taxistas hayan interpuesto ningún recurso jurídico al respecto. Para variar, se recurre más a la presión en las calles que a los tribunales.

En cuanto a la competencia desleal, los taxistas tienen razón. Sin embargo, ésta no es consecuencia de los nuevos agentes económicos entrantes al mercado (Uber y otras empresas), sino de la obsoleta regulación que impone el Gobierno del DF al servicio público de taxis: control tarifario, revista de verificación, taxímetros, pagos de derechos de placas, cambios de colores de los vehículos, etcétera. A ello se suman las “mordidas” recurrentes a taxistas y el tráfico o mercado secundario de placas entre otros aspectos (ilegales) que incrementan los costos para los taxistas registrados.

Sobra decir que la competencia es deseable para los consumidores o usuarios del servicio. De acuerdo con diversos análisis, en otras ciudades del mundo la participación de empresas como Uber ha implicado una reducción de entre 10 y 30 por ciento del precio de los servicios, con un incremento de la calidad. Lo que se requiere no es “regular” a Uber, sino disminuir los costos regulatorios para los taxistas organizados. En todo caso, si el Gobierno del DF cataloga el servicio de esas empresas como público, que sólo “tome nota” de lo que ya las propias empresas registran (exámenes, no antecedentes penales y cursos de capacitación) sin intervenir de manera directa.

Para reducir los costos de los taxistas se requiere eliminar la regulación tarifaria (ya hay competencia en el mercado y las diferencias de precios entre el servicio de Uber y los “taxis de sitio” son evidentes); disminuir o eliminar los pagos de derechos por los trámites (el costo burocrático es muy elevado); establecer un esquema de verificación por terceros (que busque eliminar la corrupción); cancelar las disposiciones que implican sobrecostos (cambios de color, taxímetros); y, sobre todo, liberar el número de placas que se otorgan (obtención inmediata a quien lo solicite con requisitos mínimos) para inducir mayor competencia, así como propiciar la creación de empresas de taxistas similares a Uber (como Yaxi e EasyTaxi). Es una magnífica oportunidad para modernizar de fondo el servicio de taxis de la ciudad de México.

Ello permitiría que, como para cualquier otro producto, el consumidor elija a la empresa que considere más conveniente en términos de calidad del servicio, confiabilidad, seguridad y precio, y no que la autoridad nos diga cuál sí o cuál no. Su función debería ser proveer la información adecuada y suficiente para que el usuario tome la mejor decisión. Esta semana se espera el pronunciamiento de la Comisión Federal de Competencia sobre el tema. Esperemos que vaya en el sentido correcto para beneficio del consumidor y que el Gobierno del DF le haga caso.

Twitter: @ruizfunes

También te puede interesar:
Empleo: disparidades sectoriales y regionales
Retos para la proveeduría nacional en hidrocarburos
Crédito a Pymes, todavía con grandes limitaciones