Opinión

Turner Prize 2014

04 diciembre 2014 5:0
   

El lunes pasado se anunció el ganador del Turner Prize, el reconocimiento más importante en arte contemporáneo de Reino Unido y uno de los más destacados internacionalmente. Este año los finalistas fueron Duncan Campbell, Tris Vonna-Michell, Ciara Phillips y James Richards, y fue Campbell el galardonado.

Hay que aceptar que una “competencia artística” es algo complejo de entender, nunca tenemos muy claro cuáles son las escalas de valores o argumentos críticos y teóricos de los jurados en un campo tan abierto y subjetivo como el arte. No es una competencia deportiva donde es muy claro quién cruza primero la meta o anota más puntos, por eso suelen estar siempre rodeados por la polémica. Pero un factor que definitivamente no juega en este tipo de premios es el mercado. Y este aspecto es de los más significativos del Turner Prize, tratar de reconocer las propuestas más actuales, conceptualmente audaces que desafíen medios y prácticas artísticas, sin importar cómo cotizan los artistas en el mercado, aunque eventualmente el mercado los absorba después del éxito obtenido. Seguramente los nombres de los finalistas del premio Turner de este año no les sean familiares, pero estos artistas son parte del desarrollo de nuevas narrativas dentro del arte. Y en esa semántica se encuentra la obra de Duncan Campbell, su video It For Others (2013) presentado en la 55 Bienal de Venecia y que le dio el galardón Turner, es un ensayo fílmico que explora el valor actual del arte, utilizando una coreografía dancística para representar ecuaciones de El Capital de Karl Marx.

Ya que este premio se enfoca en reconocer la vanguardia artística británica, hay por lo menos dos constantes en las que todo interesado en el arte debe de poner atención: El predominio de la escena artística escocesa: de los cuatro nominados, tres son egresados de la Glasgow School of Art, Campbell, Vonna-Michell y Phillips. También, en los últimos 10 años, cuatro artistas ganadores del Turner han sido originarios de Glasgow o de Escocia. Además de la situación geográfica, el medio que sobresale es el video y el cine experimental, y en segundo en importancia la instalación. Esto nos habla de cómo los nuevos lenguajes artísticos han optado por narrativas más complejas y cinematográficas, que dan la posibilidad de ser más abstractas, pero al mismo tiempo atmosféricas.

La escena de arte contemporáneo en México tiene mucho que aprender del Turner Prize, no en un aspecto malinchista donde las propuestas extranjeras son siempre superiores, sino como una verdadera plataforma que apoya la producción artística local – por supuesto que tiene tintes nacionalistas – no a través de padrinazgos o paternalismos, sino haciendo toda una labor constante de rastreo, monitoreo y diagnóstico de la actividad artística de un país, para hacer de ésta un tema en la agenda nacional, donde se involucran también diversas instancias tanto gubernamentales y privadas como la galería nacional Tate Britain.