Opinión

¿Tú también, Ministerio Público?

Es comprensible que la ciudadanía esté harta de la violencia, inseguridad y de la impunidad que, desde hace tanto tiempo, padecemos en el país.

¿Cuándo fue, en qué momento las cosas se salieron de control?

Hay quienes hablan de cuando menos dos decenios y medio atrás; la mayoría en 14 y 16 años. Como sea, no es asunto de ayer.

Si bien todas las miradas están puestas en las policías de todos calibres y uniformes como punta de lanza combinada con funcionarios, alcaldes y gobernadores, ahora también habrá que agregar a la representación social llamada Ministerio Público; justamente la que tiene que defender al ciudadano y es la parte encargada por el Estado de exigir la actuación en contra de quienes cometen delitos, así como la reparación del daño causado.

Pues bien, un día después de que la última manifestación se vio infiltrada por los grupos de violentos enmascarados, en la zona más dañada de Reforma y Florencia lo que se veía era un ajetreo de trabajadores limpiando, quitando vitrinas rotas, escombrando negocios. Siete bancos, tres restaurantes, dos tiendas diversas, un edificio de oficinas, un local de renta de autos. La desolación adentro y la esperanza rota afuera.

Numerosos son los testimonios de quienes viendo su negocio en jirones cuentan su aventura al visitar la Agencia Quinta del MP en Santa María la Ribera. Habla Eduardo Becerril, gerente del Grupo Avis de la calle de Florencia: “si no identifica a quienes le causaron daños, es improcedente cualquier demanda. No podemos hacer nada ni hacernos responsables de investigar sin la plena identificación”. Eso me dijeron.

Jenifer Palacios, encargada del restaurante de hamburguesas dice: no entendemos por qué cuando ocurrió todo desaparecieron los policías, hasta los de tránsito se ocultaron y los encapuchados actuaron con toda libertad. En el MP me dijeron, “tráigase al menos unas fotos claras, ya veremos”.

Jesús Ballesteros, empleado del negocio de comida rápida Red Piquín, explica: “recién había cerrado, caminé unos metros por la calle y alcancé a ver cómo se acercaba la bola de anarcos a golpear los cristales con tubos, palos y marros. Quise buscar ayuda pero a los policías se los tragó la tierra; llegaron más de 20 minutos tarde, ya no servían de nada”, le relatan al reportero Daniel Blancas Madrigal.

Francisco Acevedo, de Banca Miftel, enfatiza: de nada sirve presentar una demanda, es perder el tiempo. Nosotros absorberemos los gastos, ya sea por los seguros o por los fondos de previsión. No sabemos quiénes fueron los agresores pero ni intentamos investigar, quien debiera hacerlo, el MP, se niega. ¿Para qué más problemas? Me queda claro que estamos solos en esto.

Ninguno de los 14 afectados reportó robos; en primera instancia quisieron levantar actas, después se dieron cuenta que era imposible y además, si lo hubieran hecho, confiesan todos, no hubieran logrado ningún beneficio para sus establecimientos.

Rematan los encargados de las casas lesionadas: ¿cómo es posible que la Comisión de Derechos Humanos haya optado por defender a esos agresores y una vez apresados los vayan a poner en libertad?

Por supuesto, las propuestas del presidente Peña son necesarias y hasta urgentes. Esperemos que el Senado las haga propias, las enriquezca con celeridad y sean el principio del fin de esos entuertos.

¿Es posible o todo seguirá igual en el martirologio ciudadano?

Twitter: @RaulCremoux