Opinión

Tu sangre por mi vida


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Toros

El domingo 3 de mayo se dio el tercer lleno consecutivo en la Monumental de Aguascalientes; 14 mil personas dispuestas a disfrutar de una tarde de toros. Julián López El Juli, Diego Silveti, Fermín Espinosa Armillita y el rejoneador Emiliano Gamero, quien sustituyó a Mónica Serrano. Se lidiaron seis toros de Montecristo que no dieron el juego esperado.

El Juli llegó como un león enjaulado al patio de cuadrillas, la tensa calma que se respira en tardes importantes esta vez estaba rebasada por la ansiedad y el deseo de dejar claro quién es la figura número uno del mundo.

Estuvo El Juli en el callejón la tarde de José Tomás, viendo, analizando, buscando entender por qué un hombre que torea tan poco es capaz de provocar tal euforia y convocatoria. Su toreo en definitiva es de altos vuelos, lo comentamos en esta columna ayer lunes; para El Juli ver la entrega a Tomás le hizo querer comerse el mundo y demostrar quién es. Daba miedo su mirada en el patio de cuadrillas, su lenguaje corporal expresaba que algo iba a pasar y esa es la incertidumbre (miedo) que pasan los toreros.

Con su primero estuvo tan serio y decidido que la gente notó cierto enfado y estuvo fría, al final de la faena se conectaron público y torero, si no hubo corte de oreja fue porque el espadazo entero y ejecutado con total entrega y verdad cayó trasero. Saludó desde el tercio el maestro.

Ante su segundo, El Juli le notó las cualidades suficientes para hacerle faena, el madrileño cautivó a los aficionados feriantes y los sumergió en una faena llena de quietud, emoción y buen trazo con la muleta. El toro tenía la cualidad de la obediencia, pero era reacio a embestir fácilmente, hubo de llegarle muy cerca de la cara y prácticamente meterle la muleta debajo de los belfos para que iniciara las tandas. Una vez arrancado el toro, El Juli le dejaba la muleta en la cara para que no parara y así ligar hasta seis muletazos haciendo de la Monumental un verdadero volcán de emoción. El maestro se fue por derecho y ejecutó una de las mejores estocadas que he visto en mis 35 años de ver toros, perfecta, en segundos, sin capote alguno, el toro rodó patas pa’rriba. Éxtasis de la gente y el torero, las dos orejas más que merecidas.

Diego Silveti con sus dos toros estuvo ausente sin conectar con el tendido, por tal razón y entendiendo la importancia de esta Feria decidió regalar un toro, éste del hierro de Fernando de la Mora. Desde su salida el toro desbordó sus cualidades en recorrido, temple, son y prontitud para embestir.

Artista con el capote en lances y quite. Tras el brindis al maestro Zotoluco se fue a los medios e inició su faena con espeluznante cambiado por la espalda. De ahí en adelante la faena fue templada, de tandas largas por ambos lados, siendo los naturales verdaderas obras de arte por su ritmo y estética. Con tres cuartas partes de la faena hecha la gente ya empezaba a pedir el indulto. Diego siguió toreando, cada vez mejor, cada vez más cerca, cada vez más entregada su alma al toreo. Se fue a cambiar la espada y el juez con criterio de buen aficionado concedió el indulto.

Silveti borracho de torear se llevó al toro a toriles toreando por bajo, tal era su entrega que se quedó corto con el toro y éste en respuesta a su bravura le prendió de la pierna y le pegó una cornada de 25 cms.
Tu sangre por mi vida.

Fermín Espinosa Armillita es la cuarta generación de grandes toreros mexicanos. Cortó una oreja a su segundo a base de pundonor, mismo pundonor que deberá aplicar cada tarde y en cada toro si quiere que su arte aflore en los ruedos. Calidad le sobra, apoyo también. De él dependerá.

Emiliano Gamero es un rejoneador mexicano que ha luchado mucho para subir peldaños, su vocación al caballo y al toro, ayer le han brindado frutos y le han permitido rozar la gloria taurina. Sus caballos llegaron tarde por una doble avería mecánica. Lidió el séptimo toro en lugar de abrir plaza.

Pero como Aguascalientes es la tierra de la gente buena, cuando salió al ruedo el público se esperó a verlo. Recibió al noble toro de Fernando de la Mora en la puerta de toriles con la garrocha al estilo campero andaluz. Desde ese momento hubo conexión toro-torero y público. El toro de grandes cualidades permitió a Gamero cuajar una faena llena de emotividad, riesgo y torería. Brilló en tres piruetas ajustadas, templadas a centímetros de la cara del toro. Templó mucho y emocionó más. En la suerte suprema ha dejado el mejor rejón de muerte que he visto y estalló la locura. Orejas y rabo.

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