Opinión

Trump y la incertidumbre
de pronóstico

 
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trump

Prevengan todos sus chistes de economistas. Tengo la impresión de que los van a necesitar este año. Sobre todo aquellos que se refieren a la compleja labor de pronosticar. El 2017 luce como uno de los años con mayor incertidumbre de pronóstico desde hace mucho tiempo, lo que nos lleva a un punto donde es posible encontrar un escenario económico para este año acorde casi con cualquier gusto.

Si simplificamos un poco, un pronóstico no es más que la suma de cambios esperados en variables que usualmente explican un fenómeno, mismos que son ponderados por una elasticidad o parámetro que las asocia con el fenómeno a pronosticar. Así, igual que un pastel requiere harina, mantequilla, leche, huevo y levadura en una proporción determinada; un pronóstico económico requiere de los principales determinantes de la variable económica a explicar, en conjunto con un determinado ponderador o proporción.

El problema actual radica en que la incertidumbre asociada a la nueva relación económica entre México y Estados Unidos nos deja en una de las peores posiciones: todavía no sabemos las nuevas reglas con las que se regirá el comercio, la inversión, las remesas, el ámbito fiscal y la política migratoria entre ambas naciones –casi todos importantes determinantes del crecimiento económico en México– y probablemente pasen bastantes meses o trimestres antes de saberlo.

Entonces, ¿qué supuestos hacemos? ¿Con qué ingredientes obtenemos nuestros pronósticos? ¿Cómo ponderamos un nuevo escenario económico del cual todavía no conocemos nada digno de fungir como ancla conceptual?

Pues bien, esto ya nos ha llevado a una situación muy interesante (por llamarlo de alguna forma): niveles inusualmente altos de dispersión de pronósticos económicos.

Permíteme hacer referencia a los resultados de la Encuesta Citibanamex de Expectativas, la cual se levanta quincenalmente. En particular, voy a poner como ejemplo las perspectivas de crecimiento económico para 2017 (aunque el fenómeno que voy a subrayar se replica en casi todas las variables incluidas en la encuesta).

Resulta que ha sido muy evidente una trayectoria de deterioro desde que tal expectativa comenzó a preguntarse (enero de 2016), especialmente la sufrida en la encuesta posterior a la elección en Estados Unidos (EU). 

En esa ocasión, la perspectiva disminuyó a 1.75 por ciento (mediana de los pronósticos) desde 2.3 por ciento; es decir, mostró una revisión a la baja de 55 puntos porcentuales (pp) –el mayor cambio entre encuestas desde que se comenzó a preguntar el pronóstico. En la última encuesta (20 de enero), tal estimado ya se encuentra en 1.50 por ciento.

Pero no es ese deterioro el que quiero subrayar, sino la dispersión de los pronósticos. Es decir, el indicador de desviación estándar entre escenarios, el cual nos da una idea de que tan separadas están las visiones de los distintos analistas. Es en este caso donde se ha observado un severo incremento de casi 150 por ciento desde la encuesta previa a la elección en EU y la más reciente. En tal lapso, tal dispersión ha pasado de 0.19 pp a 0.46 pp. Esta última dispersión es casi tan alta que cuando se comenzó a preguntar sobre 2017, ¡hace un año (0.46 vs. 0.48)! Es decir, el nivel de incertidumbre sobre el devenir económico en 2017 es casi la misma que se tenía hace doce meses.

¿Qué significa lo anterior? Que uno puede encontrar pronósticos casi para cualquier gusto. Por ejemplo, se puede encontrar una proyección de crecimiento económico 2017 que va de cero por ciento hasta 1.8 por ciento. Ampliando a otras variables, también se pueden encontrar escenarios tan contrastantes como 3.9 o 6.0 por ciento de inflación, 8.0 o 6.5 por ciento de tasa de interés de Banxico y 20.0 o 23.5 pesos por dólar (todos estimados al cierre de 2017).

De persistir la incertidumbre respecto al nuevo gobierno en EU y sus nuevos lineamientos económicos, la dispersión de visiones entre economistas podría ser la norma. El tema es que todo parece indicar que deberemos esperar varios meses o trimestres antes de ver las nuevas medidas materializarse en específicos. En tanto, el ruido de alta frecuencia (redes sociales, declaraciones del gabinete en EU, etcétara) podría ser un catalizador no sólo de mayores cambios en pronósticos sino de alta dispersión en pronósticos.

El autor es subdirector de análisis de mercados financieros locales en la Dirección de Estudios Económicos de Banamex. Las opiniones expuestas son responsabilidad del autor y no necesariamente reflejan la visión de Banamex.

Twitter: @joelvirgen

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