Opinión

Trump y la agenda local

09 febrero 2017 5:0
 
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Contenedor. (Reuters)

El vuelco que están dando las políticas públicas en los Estados Unidos combinado con la extraordinaria relación que tenemos en todos los órdenes con el vecino del norte, obligan a evaluar los impactos y diseñar estrategias para mitigar los efectos negativos de esas políticas a nivel de cada entidad federativa, dado que los impactos de las medidas que se están tomando en el gobierno de Trump serán diferentes en cada región del país.

Si consideramos las exportaciones, hasta hace algunos años las estadísticas estaban sesgadas dado que en los registros del SAT las exportaciones se registran en la entidad federativa donde está el corporativo, las exportaciones de la planta de General Motors instalada en Silao, Gto., por ejemplo, se registran en la CDMX dónde está el corporativo. Afortunadamente el INEGI ha hecho una mejor estimación de las exportaciones por entidad federativa a partir de descomponer las exportaciones de empresas que tienen varias plantas en nuestro país.

De esas estadísticas se deriva que doce entidades federativas tienen un porcentaje superior a la media nacional (28.3 %) en cuanto al porcentaje que representan las exportaciones de mercancías respecto de su Producto Interno Bruto. Las fronterizas, Chihuahua, Baja California, Coahuila, Tamaulipas, Sonora y Nuevo León; entidades federativas del interior que se han insertado exitosamente en la globalización, Aguascalientes, San Luis Potosí, Querétaro y Guanajuato; y las que tienen una gran participación de la industria petrolera, Campeche y Tabasco.

En las diez primeras entidades federativas será fundamental que los gobiernos locales, en apoyo de las entidades del gobierno federal, estén muy cerca de las negociaciones del TLCAN, identifiquen cualquier problema que tengan los exportadores para accesar al mercado de los Estados Unidos y diseñen estrategias que les permitan capear el temporal. La inversión y los esfuerzos que se han realizado por penetrar el mercado de los Estados Unidos no pueden tirarse por la borda por un fenómeno que puede resultar coyuntural. Con o sin TLCAN y a pesar de Trump el comercio con los Estados Unidos va a continuar.

Sólo recordar que en 1993, antes del TLCAN, el 85.7% de nuestras exportaciones no petroleras tenían como destino ese mercado, cifra muy similar al 82.7% del 2016.

En otras entidades federativas, aunque la relación exportaciones/PIB no sea tan relevante, también tendrán que hacer lo propio, dado que tienen productos regionales importantes para sus economías que pueden ser sujetos de barreras no arancelarias en las potenciales guerras comerciales que se pueden dar en los próximos años, el aguacate en Michoacán, el azúcar en Veracruz, los cítricos en Colima, el tomate en Sinaloa o el tan atacado atún mexicano, son algunos casos que se vienen a la mente.

El autor es profesor asociado del CIDE.

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