Opinión

Trump puso a los medios en jaque

  
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Cómo ganarle a Trump.

Es un hecho que Trump cambió muchas cosas con su campaña, con su estilo personal. De hecho llama la atención no ver en nuestra prensa notas que, a pesar del repudio y el abierto rechazo que nos provoca, digan que fue un candidato realmente fuera de lo común. Rompió todos los moldes posibles, pasó por encima de los dos partidos establecidos, arrasó con sus oponentes en el Partido Republicano –dejémoslos en diez– y a la todo poderosa –hasta antes de los comicios– candidata demócrata.

Trump retó a todos sin importar influencia o rango, al grado que se veía su mezcla de ignorancia, estupidez, soberbia, arranques infantiles, patanería y vulgaridad como inadmisible para ganar en el mundo de lo políticamente correcto, mundo que, ciertamente, dominan los medios de comunicación. Demostró que las elecciones ya no se ganan con campañas que hasta hace poquísimo tiempo funcionaban. Reunió menos de la mitad de dinero que Hillary, se gastó menos de la mitad de lo que costó la segunda campaña de Obama y también tuvo menos de la mitad de spots que su contrincante. Algo hizo bien, es indudable. En su paso avasallador, el magnate la emprendió contra el NY Times y contra las cadenas de televisión. Eso era ir contra el sentido común de cualquiera, pero el tipo la emprendió contra todo y le dio resultado. ¿Por qué pensar que debe moderarse si el salvajismo lo hizo triunfador?

Acusaciones públicas en contra de periodistas por parte del entonces candidato y ahora presidente electo llaman la atención. Parece que el hombre va a gobernar a tuitazos, desde ahí hace nominaciones, declaraciones y condenas públicas. El hecho es que la relación de los medios con el poder en Estados Unidos seguramente va a cambiar y todavía no sabemos cómo.

Los análisis sobre la prensa y su papel comienzan a brotar. Elvira Lindo escribió en El País (27/11/16) que la sorpresa tenía “que ver con el desconcierto del periodismo frente a un universo cibernético que nos presenta sólo aquello que deseamos escuchar”; que “el lector no busca la verdad sino la confirmación de sus convicciones”, y afirma que “ojalá esto nos enseñe que sobran analistas y falta periodismo”.

Leopoldo Gómez (Milenio 29/11/16) se pregunta si esta crisis de credibilidad de la prensa lleva a preguntarse por el fin del periodismo profesional. Dice que hay un “desfase” entre los cánones del periodismo profesional “y la expectativa de amplios sectores de la sociedad”; advierte que puede haber “una sentencia de muerte contra el periodismo objetivo, imparcial y plural”. Es posible, en esta época en que los usuarios de las redes hacen periodismo, esas características pocos las creen. Para la mayoría los medios son parciales y subjetivos. Quizá sea momento de admitir que así son, que tienen su clientela y que ésta también quiere ver reflejado lo que piensa y lo que desea en los medios que consume. Quizá por eso todos le creímos al NY Times y al Washington Post y la realidad estaba en Fox News.

Twitter: @JuanIZavala

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