Opinión

Trump, el rey va desnudo

   
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Debate Hillary vs Trump

Ya sabíamos que Trump es un hombre de ocurrencias y no de ideas. Lo suyo son las multitudes y la exaltación. La forma en que se impuso sobre sus rivales republicanos durante las primarias fue utilizando un estilo bravucón de cantina. Pero aún sabiéndolo, el espectáculo que dio el lunes 26 por la noche fue lamentable.

El debate de hora y media contra un sólo contendiente resultó ser el peor formato al que se podía enfrentar. Su personalidad no está diseñada ni equipada para ese esquema. Por lo visto, ni él ni sus asesores se percataron del problema.

Todo se concentró en la idea de que debía guardar compostura y proyectar una imagen presidencial. Su expectativa era repetir el show que se le armó en su visita a México, donde arropado por la Presidencia de la República dio una conferencia a modo.

Pero el problema no fue sólo la forma, sino también el fondo. Hillary Clinton le puso el dedo en la llaga en varias ocasiones: a) su negativa a hacer pública su declaración de impuestos; b) su estrategia de política exterior; c) su ADN racista y misógino.

Sobre la opacidad de su declaración de impuestos, las hipótesis de Clinton fueron fulminantes: Tal vez no es tan rico como dice ser...Tal vez no quiere que el pueblo sepa que no ha pagado impuestos. Ahora, el reportaje del New York Times confirma la segunda posibilidad.

En materia de política internacional, el propio Trump se exhibió como un verdadero peligro. Las relaciones de Estados Unidos con el mundo sujetas a un cálculo contable, poniendo en cuestión a la OTAN y las alianzas históricas con países del oriente, como Japón. No por nada Putin lo ensalza y lo ve con total simpatía.

Su racismo y misoginia están perfectamente documentados. Pero verlos en vivo y directo fue repugnante. Peor aún cuando trató de esquivar el bulto con mentiras burdas. Se puede dar por descontado que entre sus seguidores duros esto no ha provocado condenación alguna, pero los indecisos deberían reaccionar negativamente.

Lo más relevante, sin embargo, es que ha quedado en tierra de nadie. Se autocontroló, pero no logró proyectar una imagen verdaderamente presidencial. No sorprende, en consecuencia, que esté irritado consigo mismo y anticipe que en el debate del próximo domingo volverá a ser el energúmeno que todo el mundo conoce.

Pero la advertencia que sus asesores le formulan tiene sentido: para ganar necesita ir más allá de su voto duro y atraer a los electores moderados. Sobre todo, en la recta final de la campaña. De ahí el dilema: controlarse e ir a una derrota segura o desbordarse y correr el riesgo correspondiente.

La cuestión es que no se trata de una opción real. Trump es un fajador y no puede volverse, de la noche a la mañana, un esgrimista. Amén de que le resultó particularmente humillante que haya sido una mujer quien le infringió su primera derrota.

Así que no hay duda. El principio de Peter ha alcanzado a Trump. No sólo no tiene la información y la experiencia, sino carece de la estructura mental y temperamental para formular un discurso y una propuesta coherente en un debate. Ya no digo un programa de gobierno. Parafraseando al diario USA Today: no es apto para ser presidente.

Lo fundamental es que perdió la brújula. Por eso lo vimos impotente y zarandeado. El próximo domingo lo veremos furioso y embistiendo. Sin embargo, el problema de Clinton no es ganar el próximo encuentro, lo que se puede casi dar por descontado, sino que después del primer debate las encuestas no giraron radicalmente a su favor.

Es por eso que a Trump se le podría aplicar la vieja sentencia de Nietzsche: lo que no te mata, te fortalece; en cuyo caso habría que concluir que todo se le resbala y que la elección será extremadamente reñida.

El rey va desnudo, pero la mayoría de los estadounidenses blancos no lo quieren ver e incluso se han mimetizado con él. Por eso el llamado de The New York Times a los latinos, para que conjuren la catástrofe, es sensato e imperioso. Su voto se ha vuelto el último dique capaz de contenerlo.

Twitter: @sanchezsusarrey

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