Opinión

Trump como tema principal

   
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Donald Trump

¿Cuánto más tendremos a Trump como tema central? Parece que por lo menos unos buenos meses. No es cualquier cosa. No sabemos todavía la magnitud de los cambios que pueden venir. Los bien intencionados apuestan a que el hombre cambie de parecer, amparados en el dicho que “una cosa es lo que se dice en la campaña y otra la que se hace en el gobierno”. En las campañas como la que vimos al norte de nuestra frontera, en las que se pone en juego un cambio de sistema y hasta la manera de pensar respecto de lo logrado las últimas décadas, el asunto es diferente. No parecía sencillo que alguien pudiera lograr la presidencia de Estados Unidos con una campaña contra los migrantes, contra el libre comercio, incluso con manifestaciones abiertamente racistas, xenófobas y misóginas. Tal vez en Los Simpson, pero de ahí no pasaba.

Lo cierto es que Trump alcanzó lo que parecía imposible y debe responderle a sus electores –exigencia de rigor de los electores estadounidenses que son de memoria menos plana que la nuestra–. ¿Por qué tiene que cambiar su manera de pensar? Ciertamente porque ahora representa a todos a los que votaron por él y a los que no (de hecho no hay que olvidar que Hillary Clinton tuvo casi dos millones de votos más), pero le debe a sus votantes el llevar a cabo sus anhelos que comprenden cambios significativos en diversas áreas. Puede ser que no todo se logre, pero dejará en claro que lo que esté a su alcance lo va a intentar. Por lo pronto algunos de los nombres que se perfilan para su equipo suenan de pavor y son un premio a ese discurso nacionalista que tantos votos le dio y que no es otra cosa que el ascenso de la extrema derecha a la Casa Blanca.

En la medida que el nuevo presidente norteamericano implemente ciertos cambios que satisfagan a sus electores, afianzará su figura en el país y logrará ejercer la presión que requiera ante el Congreso que, aunque republicano, parece que no le es favorable del todo. De sus logros iniciales depende su apoyo y su crédito como gobernante. Sabe que su palabra está en juego y todo el mundo, literalmente, lo está observando.

Ni hablar, Trump seguirá siendo un tema de altísima relevancia. ¿Marcará un cambio de época en el mundo? No lo sabemos, pero es posible que movimientos como el suyo en Europa tengan un rápido crecimiento, anclados en temas similares: la desgracia propia en la figura del migrante, que llega ilegal a llevarse lo que hay; el comercio internacional que se lleva los empleos locales; y el robo del futuro en la falta de oportunidades.

Cabe recordar a Baudrillard en su libro América (Anagrama): “La convicción idílica de los americanos de sentirse centro del mundo, suprema potencia y modelo absoluto no es falsa. Y no se basa tanto en los recursos, técnicas y armas, como en el presupuesto milagroso de una utopía encarnada, de una sociedad que, con un candor que puede estimarse insoportable, se instituye sobre la idea de que ella es la realización de todo lo que los demás han soñado, justicia, abundancia, rectitud, riqueza, libertad: lo sabe, cree en ello, y, finalmente, los demás acaban también creyéndolo”.

Twitter: @JuanIZavala

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