Opinión

Trump, acogido por Peña Nieto

 
1
 

 

Trump, EPN

Enrique Peña Nieto ignora que las emociones también condicionan la valoración que hace la gente de las autoridades; si lo supiera, no habría recibido ayer a Donald Trump quien, además, se dejó venir sin avisar.

El presidente está en los niveles más bajos de aceptación social -30 por ciento, según las últimas encuestas- debido en parte a la sensación (sentimientos, emociones hasta inconscientes) de desamparo respecto de las autoridades que tenemos los mexicanos ante los peligros que encierra la inseguridad.

Además de tomar en cuenta lo que piensa la gente, para ejercer el poder con tino hay que saber lo que siente y saber responderle. Trump ha ofendido nuestra nacionalidad y su presencia en Los Pinos ayer no resarce el daño sino que, abrazado de nuestro presidente, confirmaría para muchos –inclusive entre connacionales- el derecho de cualquiera a dañar la imagen y la autoimagen de los mexicanos.

Peña Nieto decidió ignorar o nunca ha sabido que entre las tareas de la política destaca la de acoger los deseos y los malestares, las ansiedades y las dudas de la gente, y menos está al tanto de que los buenos políticos son los que incorporan tales vivencias populares a su discurso y sobre todo a su quehacer.

Dando cabida a la subjetividad, dice Norbert Lechner, “la política le da al ciudadano la oportunidad de reconocer su experiencia cotidiana como parte de la vida en sociedad”.

No ocurre tal cosa en México por lo que se padece, entre otras crisis, la de representación: sólo una ridícula minoría de ciudadanos se reconoce en los partidos políticos, en las cámaras legislativas, en los gobiernos locales o en el federal.

Con la invitación a Trump, Peña Nieto evidencia un pragmatismo oportunista, que me resulta difícil valorar en sus fines.

Fue el viernes pasado cuando la presidencia invitó a Trump y a Hilary Clinton a venir a México antes de las elecciones estadounidenses. La invitación no establecía fechas. Sin previa comunicación con Los Pinos, el equipo de Trump anunció el martes en Estados Unidos, públicamente, que el republicano llegaría a México al día siguiente.

Según la crónica de El País, la diplomacia mexicana quedó perpleja: en un primer momento subrayó que una reunión con el presidente de México no se improvisa de un día para otro, pero a las pocas horas Peña Nieto confirmó personalmente la reunión.

Es claro lo que gana Trump al ser recibido en Los Pinos, después de que las encuestas muestran que seguir llamando narcotraficantes, violadores y portadores de enfermedades contagiosas a los migrantes mexicanos lo está alejando de las corrientes mayoritarias del voto.

En cambio, es difícil imaginar qué espera ganar el gobierno mexicano acogiendo al candidato republicano cuando a él se le da la gana, como no sea una antipatía aún mayor de la aspirante demócrata, de quien todo indica que será la próxima presidenta estadounidense.

Clinton reaccionó al viaje de Trump emitiendo un comunicado el martes en el que repasa algunos de los insultos que el republicano le ha dedicado a los mexicanos, como diciendo: ¿cómo pueden olvidarlo?

http://estadoysociedad.com

También te puede interesar:
La integración a EU tiene dos caras
33 horas semanales
Trump ante la crisis