Opinión

Trumka y Donohue fijan cuotas para mano de obra huésped


 
Se trataba de una negociación con ribetes personales para Richard Trumka, líder de la mayor central sindical de Estados Unidos, cuyo abuelo salió de Polonia y una vez en Ellis Island, fue enviado de inmediato a los yacimientos carboníferos de Pennsylvania, mientras que su madre, italiana, cruzó el Mediterráneo y el Atlántico como millones de emigrantes en busca de mejores oportunidades.
 
Por eso el acuerdo que Trumka cerró la noche del viernes en diálogo telefónico con el presidente de la Cámara de Comercio, Tom Donohue, y el senador demócrata Charles Schumer, luego de varios meses de conversaciones, puede dar un impulso decisivo a la reforma migratoria en el país vecino, si bien el propio Schumer y otro de sus colegas en la 'banda de los 8" que preparan los cambios legislativos en el Capitolio, el republicano Marco Rubio, se cuidaron de celebrar por adelantado.
 
La razón es que todavía hay mucho camino por recorrer para que se brinde a unos 11 millones de indocumentados la posibilidad de regularizarse, y eso después de una larga espera de 13 años, según el proyecto de ley que los senadores alistan para no despertar a la bestia ultraderechista que abortó intentos similares en 2007. No sólo hay que aplacar a la base dura republicana, como el diputado federal Don Young (Alaska), que sigue hablando de wetbacks; también entre los demócratas existen proteccionistas que defienden intereses locales o que preferirían sacar adelante leyes de control de armas o para la reforma hacendaria.
 
Como quiera que sea, ya están puestos los cimientos de un acuerdo que mediante la nueva visa tipo W en 5 años estaría llevando 200,000 o más trabajadores temporales a EU, sin contar los 66,000 del ramo agrícola y los 15,000 de la construcción que ingresan cada año. Las cifras, por supuesto, son insuficientes para la demanda de empleo del exterior, pero demuestran que la Federación Estadounidense del Trabajo-Congreso de Organizaciones Internacionales (AFL-CIO) de Trumka abandono sus temores sobre un efecto negativo en los salarios y las condiciones laborales.
 
Familia
 
Entrevistado por Joe Conason hace una semana, Trumka recordaba los antecedentes migratorios de su familia, para apuntar que su abuelo trabajó durante 2 años en las minas del Medio Oeste "antes de que pudiera enviar por mi abuela y trabajó aún más antes de que vinieran sus hijas. Eso no le debería pasar a nadie".
 
De 64 años, nacido en Nemacolin, Pennsylvania, Trumka fue el líder sindical más joven en la historia de los mineros norteamericanos y asumió el mando de la AFL-CIO en 2009, una semana antes de que el G-20, reunido precisamente en Pittsburgh, símbolo de los problemas de la industria metalúrgica por la competencia asiática y la desindustrialización, estudiara las vías para salir de la crisis por el crack de 2008.
 
"Esta cumbre debe ser ni más ni menos que la cumbre del trabajo, para buscar soluciones al problema del desempleo mediante reformas fundamentales", enfatizó el dirigente, criticado en su gestión previa por ceder el principio de 'no hay trabajo sin contrato', y darle el triunfo a la patronal en los conflictos cruciales para la industria del carbón de AT Massey y Pittston de 1984-1990.
 
De hecho, Trumka dejó la Unión Minera Estadounidense en 1995 para ocupar la tesorería de la AFL-CIO e involucrarse en un escándalo de financiamiento ilegal; su viejo sindicato cayó de 120,000 socios a 16,000 y sus bastiones de Virginia Occidental, Kentucky y Pennsylvania se sumaron a las zonas más pobres del país, con desempleo crónico y bajos niveles de salud.
 
Trumka no pudo revertir la decadencia de la AFL-CIO, socavada desde los periodos de George Meany, Lane Kirkland y John Sweeney.
Con medio centenar de sindicatos afiliados y unos 11 millones de integrantes, fue casi barrida por la ola neoliberal, pero todavía conserva influencia para hacerse sentir en las negociaciones importantes, exigir un 'pequeño impuesto a los especuladores de Wall Street' y hasta desafiar a los republicanos, que, dice Trumka, 'tratan de mantener como rehen a la economía' y 'fabrican crisis tras crisis'.