Opinión

Tribulaciones con guacamole

   
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guacamole

Ante el entorno internacional adverso, nuestra clase política no se va a hacer menos. Qué más da la sensación de emergencia nacional, mucho menos que gran parte de nuestras estructuras comerciales y económicas estén en el aire. Nada arredra a nuestros políticos, nada inhibe su creatividad ni sus ganas de figurar. No hay oso que no se pueda hacer, no hay idiotez que no pueda ser superada, no hay ridículo imposible al que no lleguen legisladores, gobernadores, miembros del gabinete. Se sabe: la decadencia no tiene límite.

Nunca en la historia el gobierno federal había tenido una calificación tan baja. Hace un par de meses el presidente tuvo que sacrificar a su secretario favorito, su 'materia gris' según los avezados en peñismo: al titular de Hacienda, Luis Videgaray; el titular de Sedesol, un torvo personaje mexiquense, dijo que no podía entender a la oposición porque necesitaría un siquiatra –palabras que dijo frotándose las manos de manera más que ansiosa y enfermiza; la canciller no tiene quién la pele; quien comandaba el Banco de México, astutamente, ha decidido no quedarse a ver el desastre que viene y renunció para irse a vivir a Europa –por si alguien requería señales de estabilidad en el ambiente nacional–; el titular de la SEP no sabe hablar porque dice “ler”. Más lo que se acumule esta semana.

Dada la situación, ¿qué se les ocurre hacer a los colaboradores del presidente? ¡Despertar la iniciativa, buscar la idea genial! Nadie sabía nada de Pepe Calzada, al frente de la Sagarpa, hasta que tuvo la genial idea de hacer el Reto Guacamole para lo que invitó a sus pares de Salud (que ya destacó en un comercial en el que baila música guapachosa), Turismo y Relaciones Exteriores a un concurso para dilucidar sobre quién de ellos hacía el mejor guacamole en una exposición de alimentos. Aceptaron gustosos el reto porque no hay nada más qué hacer. El reto del guacamolito lo ganó la canciller Ruiz Massieu, que ya tiene un logro que presumir en este año.

Claro que nuestros senadores no se quedan atrás. La bancada del PRD en esa cámara llevó a cabo su cena de fin año. Acompañando a su coordinador, Miguel Barbosa, organizaron una mentada de madre a Donald Trump en la que todos chiflaron alegremente. Ante una piñata del personaje norteamericano continuaron los gritos y risotadas para concluir en un espontáneo ¡eeeehhh, puuuutooo!, para el recién electo presidente. Esos son senadores y senadoras de la República, entre sus responsabilidades está revisar la política exterior del país. Además esos son los representes de la izquierda. Homofóbica y vulgar como quedó claro en su manera de divertirse. El video del evento ya se transmite en medios proclives a Trump en Estados Unidos. Si ese era el mensaje de los senadores, llegó al destinatario. Hay que decir que los del PRD no son los únicos con ocurrencias, el concurso de tonterías no tiene fin en esa Legislatura.

En época de tribulación, nuestra clase política le pone el toque nacional a su servicio a la nación: hacen guacamole nacionalista y le gritan puto extranjero. Vamos bien.

Twitter: @JuanIZavala

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