Opinión

Tres preguntas para entender el éxito empresarial

 
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Éxito, horizonte (Shutterstock)

Queríamos un negocio exitoso. Por eso estábamos ahí. Era una sesión orientada a reforzar las capacidades de alineamiento estratégico para un grupo de directores generales.

El interminable reto de todo empresario --dijo el facilitador Peter Sheahan-- es “convertir ambiciones en resultados bancables”.

Y más tardó en recordarnos que el director debe tener claridad, enfoque y alineamiento, que en iniciar un bombardeo de preguntas sacudidoras. Tres se me quedaron tatuadas para la reflexión continua:

1. ¿Cómo se ve el éxito en tu negocio en distintos momentos en el tiempo? No basta con sumar aritméticamente los éxitos que produces cuando materializas resultados positivos en algún asunto, actuación o negocio. Si bien el éxito es indicativo de triunfo, es relativo a tus circunstancias y casi siempre es bordado o sobrepuesto a hechos exitosos anteriores. El éxito es compuesto y es percibido diferente en el tiempo.

Por ejemplo, cuando estás iniciando un negocio, el éxito puede identificarse con la obtención de clientes y el logro del punto de equilibrio. Si tu negocio ya tiene un modelo definido, el éxito estará asociado a la replicabilidad y la rentabilidad. Pocos, sin embargo, tienen mapeados los milestones que configuran su trayectoria de éxitos pasados y los que esperan que se conviertan en sus éxitos futuros.

2. ¿Qué 'estado de las cosas' deseas que sea la constante en tu negocio? Y es que sobran autores que explican lo efímero que puede ser el éxito. Hasta los méritos más plausibles, así sean derivados de esfuerzos prolongados, se normalizan con el paso del tiempo. El éxito se mantiene o deja de existir.

Cada director general define lo que quiere que sean las competencias eje y distintivas del negocio y diseña los indicadores que le permiten monitorear que se está logrando (o manteniendo) un estado deseado de las cosas.

Mejor aún, si la constancia en ese estándar para los asuntos del negocio se convierte en un ADN organizacional que ofrece un actuar intrínseco y característico percibido por sus clientes. Pero todo parte de tener claro qué se pretende que sea el estado de las cosas en tu organización.

3. ¿Qué exactamente le otorga a tu negocio valor financiero? La claridad de actividades que agregan valor en relación con aquellas que no lo agregan no es la constante en los negocios, ni en el actuar de los individuos.

Empresas y personas realizan una suma de cosas en su tiempo productivo que hoy no producen valor. Entre más claridad directiva y organizacional exista de aquello que impacta positivamente en el balance, mayor probabilidad de que decisiones, acciones, inversiones y desinversiones gocen del alineamiento al éxito definido y gestionado.

Una cosa quedó clara en esa sesión. El éxito es subjetivo, relativo, pasajero y muy personal. Es la salida de un camino prolongado y está lleno de desviaciones posibles.

Al margen de lo que para cada director o empresario sea éxito en su negocio, lo cierto es que es una sensación íntima. En el más interno de los análisis, lo importante no es sólo que te vean exitoso, sino que te apropies de la sensación y la experiencia de haber construido uno o varios éxitos.

Así, en lo que unos observan lo que has hecho en la empresa o en la vida, tu energía y tu esfuerzo se enfoca en lo que pretendes seguir construyendo. En el fondo, el éxito no debe ser una descripción de tu pasado, debe ser una proyección de las posibilidades de tu futuro.

* El autor es empresario y conferencista internacional.

Twitter: @mcandianigalaz

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