Opinión

Tres opciones para un suave proceso de término de compras de la Fed

17 septiembre 2013 10:43

 
La siempre posibilidad de que la Reserva Federal (Fed) de EU optara por desacelerar el ritmo de compra de activos bastó para que la volatilidad financiera volviera a los mercados a partir de inicios de mayo.
 
En el camino, la Fed ha tratado de enfrentar tal incertidumbre a través de una mejor comunicación destacando tres mensajes: uno, la desaceleración en el ritmo de compras está condicionado a la consolidación de un proceso de recuperación económica sostenida.
 
Dos, un menor ritmo de compras de activos no implica el inicio más temprano de la normalización (incremento) de la tasa de referencia de política monetaria.
 
Tres, aún un proceso de menor ritmo de expansión de la hoja de balance de la Fed puede ser reversible si las condiciones económicas lo ameritaran.
 
En este punto, y a juzgar por el alza que se ha reflejado en las tasas de largo plazo en EU (y buena parte de los mercados emergentes), los mercados ya han incorporado el anuncio de menor ritmo de compras.
 
No obstante, las cifras económicas con balance mixto que se han dado a conocer recientemente parecen exigir de la Fed un perfil excepcionalmente gradualista, al menos desde los ojos de los mercados.
 
¿Cómo puede la Fed afinar el inicio de su esfuerzo de normalización y así prevenir un violento ajuste financiero?
 
De inicio, considero importante subrayar que los niveles históricos de liquidez financiera internacional todavía vigentes han sido promovidos en buena parte por los esfuerzos monetarios de la Fed durante los últimos años. En este sentido, se justifican aquellos temores que asocian el inicio de una normalización en EU con escenarios de riesgo como el de un violento rebalanceo de portafolios a nivel global.
 
Los ajustes en la valuación de activos financieros globales lucen inevitables en un contexto de normalización de la política monetaria en EU, el reto es hacer de esto un proceso gradual de acomodo.
 
La Fed cuenta con el herramental y el interés de lograr tal ajuste gradual. En el contexto del anuncio que podría materializarse como resultado de la reunión del 17 y18 de septiembre, la Fed tiene al menos tres opciones si quisiera calibrar su mensaje a la altura del reto de hacer de este un proceso lo más suave posible.
 
Primero, cualquier anuncio de desaceleración en el ritmo de compras de activos tiene que ser acompañado por un minucioso esfuerzo de comunicación que destaque la estricta condicionalidad de este proceso a la recuperación económica, su posible reversibilidad y la independencia de este proceso respecto a los tiempos de normalización de la tasa efectiva de la Fed.
 
Segundo, el ritmo de desaceleración de las compras es la variable más tangible. Así, partiendo desde los 85 mil millones de dólares que el esfuerzo cuantitativo número tres ejerce cada mes, la Fed podría iniciar con un ajuste moderado (restando por ejemplo entre 10 o 15 mil millones a este esfuerzo en una fase inicial).
 
Tercero, la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Fed que inicia hoy será acompañada por la actualización de proyecciones económicas y la conferencia de prensa de su presidente.
 
Se incorporarán las proyecciones económicas a 2016. Por lo tanto, la Fed tiene la oportunidad de afectar las expectativas del inicio de normalización de la tasa de referencia, asociado ya con referencias de nivel para ciertas variables macroeconómicas, con una modulación en el ritmo pronosticado de recuperación económica.
 
Las opciones están ahí, y los incentivos de la Fed están alineados con un ajuste gradual de los mercados financieros. No obstante, sería un error esperar que en el proceso de normalización no habrá ganadores y perdedores. Abundaremos sobre esto en futuras contribuciones.