Opinión

Tremendo potaje

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil leyó en sus periódicos las noticias de la nueva izquierda mexicana. No son las mejores. Si alguien tuviera que definir los desplazamientos de la izquierda no podría hacerlo sin la palabra potaje: “bebida o brebaje en el que entran muchos ingredientes”. Gamés lo leyó en su periódico Milenio: 15 mil panchosvillas se suman a Morena en el Distrito Federal. Liópez está dispuesto a pelear a brazo partido por la ciudad de México. Gilga se llevó los dedos índice y pulgar al nacimiento de la nariz y hesitó: ¿cuántos miserables se necesitan para formar un partido político? Se ignora el número exacto, pero Liópez sabe que como dice el clásico: a más, más.

El Frente Popular Francisco Villa abandona el PRD para enriquecer, mju, las filas de Liópez. Al parecer, poderosos andrajos formarán la estructura de Morena. Invasores de predios, taxistas 'piratas', vendedores ambulantes, comerciantes formales e informales, peticionarios profesionales (ales-ales) se encuentran a las órdenes de Liópez. Ya los tenía en la bolsa, se han cambiado de bolsa. El reportaje de Francisco Mejía en Milenio explica que la vida ha reunido otra vez a Liópez y López Villanueva, líder de esas finísimas personas que se agrupan en torno al Frente. Cuando Liópez era el jefe de gobierno prometió hacer justicia en el caso de López Villanueva, acusado del asesinato de Abraham Polo Uscanga. Así llegó el Frente al PRD y así llega López Villanueva a Morena. Cómo decía Pompín Iglesias, que en gloria esté: ¡qué bonita familia! Pues que les aprovechen sus huestes y ganen la delegación de Iztapalapa, gran bastión que persigue López Villanueva, no dejen de integrar a su flamante partido a probados grupos violentos, de corte fascista, corruptos, fanáticos de la transa urbana, o qué, ¿ahora vamos a defender al Frente Popular Francisco Villa? Es que de veras.

Más ingredientes


El brebaje de la izquierda, o quizá Gil debería escribir de la nueva división de la izquierda, incluye al Movimiento Ciudadano. Dante Delgado ha reconocido que la mitad de sus diputados pasarán a formar parte de Morena a la brevedad. Gil lo leyó en su periódico La Jornada: Delgado afirma que él no se distanció de Liópez, “quien se distanció del proyecto fue él, que tomó la decisión de formar Morena y nosotros le hemos dado una solidaridad política cuando ha sido necesario. Fue nuestro candidato en 2000 a jefe de Gobierno y presidencial en 2006 y 2012”. Oiga usted, señor Delgado, llama solidaridad a la obsecuencia, llama usted apoyo a la vergonzosa sumisión. Allá usted, por fortuna, salvo que se funda con Morena usted y los suyos van a desaparecer como partido político en un abrir y cerrar de oídos, o como se diga.

Por cierto, Miguel Ángel Mancera ha dicho que ciertamente, en las elecciones 2015, Morena dividirá a la izquierda. La pregunta es si la izquierda perderá la ciudad de México. Si el PRI se pone las pilas podría recuperar zonas neurálgicas del Distrito Federal (¿cómo ven a Gamés escribiendo prosa de intensidad política y haciendo vaticinios y ésas cosas?). Puaj.

Marque con una x


¿Quién fue el autor de semejante nueva división de la izquierda? Sepa la bola. Marque con una X:


A) Pedro Luis Bartilotti

C) Luis H. Ducoing

C) Enrique Olivares Santana

E) Liópez

Entrevistado por Jorge Ramos Pérez para su periódico El Universal, Jesús Ortega, expresidente nacional del PRD, rompió lanzas contra Liópez, o como se diga. Oigan a Ortega: “No dejo de reconocer que Andrés dio una magnífica competencia, pero también creo que es un líder político con muchas deficiencias y con concepciones que a mi juicio no son de izquierda (…) Son de una visión populista”. Eso ya calienta, Liópez. Póngale, el que escupa primero, un dos tres y suelo. Gamés ignora si la lectora y el lector están de acuerdo en que este texto lleve por título “Tremendo potaje”. Cierren las puertas, señores.

La máxima de Pascal espetó dentro del ático de las frases célebres: “No poseemos la verdad ni el bien, sólo en parte y mezclados con la falsedad y con el mal”.

Gil s’en va.