Opinión

Trascender el liderazgo personal, reto del delfín


 
Nombrado delfín de la 'revolución bolivariana' el 8 de diciembre por Hugo Chávez, cuando el mandatario venezolano anunció lo que sería su último viaje a Cuba para enfrentar el cáncer, Nicolás Maduro Moros, hoy presidente encargado, tiene el desafío de demostrar que el proyecto político lanzado hace 14 años puede seguir, ya sin la presencia hegemónica del teniente coronel de paracaidistas.
 
Entonces jefe sindical del transporte público caraqueño, Maduro habría conocido a Chávez en los años ochenta, cuando éste dirigía al grupo clandestino en las fuerzas armadas que intentó derrocar a Carlos Andrés Pérez en 1992. Su alianza quedó sellada a partir de ahí, ya que la abogada Cilia Flores, esposa de Maduro y ahora procuradora general, jugó un papel clave en la defensa de Chávez, liberado por el presidente Rafael Caldera en 1994.
 
Una vez elegido en 1998, Chávez incluyó a Maduro, fundador del Movimiento Quinta República y con fama de buen negociador, en la asamblea constituyente que redactó la Carta Magna; más tarde encabezó al Legislativo y cedió el puesto a Flores, para acometer una carrera que lo llevó al ministerio de exteriores y la vicepresidencia, antesala del Ejecutivo en el Palacio de Miraflores.
 
A sus 50 años, Maduro asumió un papel protagónico en paralelo al agravamiento de Chávez; justo en diciembre, advirtió que mantendrá la línea de dureza hacia la cúpula empresarial en la Federación de Cámaras de Comercio, ya que, subrayó, "no vamos a darles dólares. Lo que vamos a darles son más dolores de cabeza con esta revolución".
 
El número 2 también devaluó el bolívar -de 4.3 por dólar a 6.3- en febrero, recuerda Quartz, absorbiendo el costo político de una medida que, explicó Maduro, fue concebida para que "aprendamos a hacer más con menos. Necesitamos superar la cultura en la que, históricamente, por el petróleo, hemos hecho poco con mucho".
 
La inflación en Venezuela sumó 22% en 2012; sin embargo, las redes de distribución de productos básicos subsidiados por el Estado refrendarían la amplia ventaja que Maduro disfruta en los sondeos ante el abanderado conservador, Henrique Capriles.