Opinión

Transparencia de los partidos políticos


 
En medio del debate de la reforma energética, esta semana la Cámara de Diputados decidirá un tema central de la agenda democrática de México: si los partidos políticos deben mantener la opacidad o avanzar para rendir cuentas claras a la sociedad de sus ingresos y gastos.
 
 
Durante el periodo extraordinario que inicia mañana y concluye el viernes, se votará una propuesta de la Cámara de Senadores para que los partidos sean sujetos obligados de transparencia, al igual que lo es el gobierno. Es muy probable que tengamos una buena noticia: según ha dicho Manlio Fabio Beltrones, los diputados ratificarían la propuesta de los senadores.
 
 
Indigna que los partidos políticos no den cuentas de sus ingresos y gastos como las exigen a otros. Desde el Congreso los partidos han hecho un servicio a México al haber legislado durante la década pasada una serie de reformas para transparentar las finanzas del gobierno. Pero hasta ahora habían rehusado aplicar la misma vara a ellos. Aunque la ley electoral les impone algunas obligaciones informativas, la ley de transparencia no los enlista como actores obligados de proveer información de manera cotidiana.
 
 
Mientras que en el caso de las dependencias del gobierno federal, los ciudadanos pueden solicitarles información directamente, en el caso de los partidos existe una triangulación que diluye su obligación: reciben solicitudes de información de los ciudadanos a través del IFE. Asimismo, mientras en el caso del gobierno existe un órgano garante que revisa las negativas de información (el IFAI), en el caso de los partidos no existe tal. Aunque el IFE y el Tribunal Electoral revisan algunas negativas de información para tutelar el derecho de acceso a la información, ninguno de los dos es un órgano especializado ni cuenta con facultades y sanciones claras en caso de incumplimiento.
 
 
En el caso de los grupos parlamentarios del Congreso, las subvenciones son otro ejemplo de opacidad de los partidos, que con la reforma que se apruebe esta semana pueden ser ahora transparentes. Las subvenciones a los grupos parlamentarios son apoyos económicos para actividades legislativas y de gestoría, pero los partidos no están obligados a dar cuenta de esos gastos: sólo reportan cifras agregadas sin comprobación ni facturas. Esos gastos no son revisados por la Auditoría Superior de la Federación, por lo que se desconoce el destino y uso de esos montos millonarios.
 
 
Durante 2013, el Senado de la República asignará a los grupos parlamentarios 468.1 millones de pesos, adicional a las dietas, rentas, bienes muebles y gastos administrativos. En el caso de la Cámara de Diputados, entre septiembre de 2009 y abril de 2013 los grupos parlamentarios recibieron 3,243.5 millones de pesos por concepto de subvenciones, sin dar cuenta de su uso. Sólo en 2012 recibieron 1,193.4 millones de pesos. No sólo es un problema de montos, sino de incongruencia. El Congreso debiera ser el actor político más escrupuloso en cuanto al manejo del dinero, a fin de contar con la calidad moral y política para exigir un comportamiento honesto a los demás poderes, a quienes debe vigilar.
 
 
Es inaplazable que el Congreso corrija la isla de opacidad en que vive. Es inadmisible que persista la discrecionalidad con que gastan los partidos políticos. La gente reacciona con enojo, incredulidad e incluso cinismo frente a los casos de corrupción, de dispendio y de abuso del poder de personajes de todos los partidos, que brotan de forma cotidiana en los medios de comunicación. Quienes pueden emulan esas prácticas, pero la mayoría asume con frustración el abuso que percibe en la clase gobernante.
 
 
La mesa está puesta para que el Congreso dé un ejemplo de congruencia esta semana. Sus diputados sólo deben aprobar la minuta del Senado votada el 20 de diciembre de 2012 que incorpora a los partidos políticos (y a los sindicatos) como sujetos obligados de transparencia. Si se logra, será un paso muy significativo que debemos aplaudir. De la misma forma que se cuestiona la falta de acción del Congreso en muchos temas, debe reconocerse cuando se hacen las cosas de manera correcta. En medio del debate energético y de las marchas en contra de la reforma educativa, ojalá se apruebe una reforma que pondrá a los partidos en la ruta de ser más responsables frente a la opinión pública. No es cosa menor.
 
 
Twitter: @LCUgalde