Opinión

Transparencia de gastos por eventos en sede o en espacios alquilados

 
1
 

 

Chapultepec. (Arkiplus)

En días pasados, el Instituto Nacional de Transparencia, Acceso a la Información y Protección de Datos Personales (INAI), instruyó a la Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), buscar y entregar un listado de las distintas áreas jerárquicas del propio Instituto, han realizado reuniones de trabajo, convenciones, conferencias, cursos, talleres, seminarios y/o cualquier otro tipo de festividades; lo anterior por un periodo que va desde su creación a la actualidad.

Un particular se inconformó con la respuesta recibida por parte del IFT al solicitar lo mencionado; el IFT siguió una vía poco ortodoxa, primero le requirió al solicitante información adicional para darle respuesta a su solicitud, luego declaró la misma como genérica (sugiriendo ser vaga o imprecisa), al señalar que los términos utilizados en la solicitud resultaban insuficientes. En realidad era ambigua la solicitud y ello propició que el solicitante acudiera al INAI a exigir se revisara el proceder del IFT en aras de su objetivo.

Del análisis del caso se corroboró que el sujeto obligado (IFT) reiteró su respuesta inicial, argumentando que el particular solicitó información de toda reunión de trabajo de toda la institución desde su creación a un nivel de desglose específico, si bien es posible no exista un listado como lo fue pedido, tampoco existe forma de eludir responder porque las áreas de la institución emiten reportes e informes en los que se conoce el tipo de evento y el gasto efectuado, sin necesidad de elaborar documentos ad hoc el reclamo informativo puede ser satisfecho con diversos informes y reportes que se pueden ofrecer. Se trata de información pública que la que corresponda a partir de mayo del presente año debe publicarse por ley.

De manera precisa, el solicitante señaló lo que requería, es decir, un listado de los lugares, en los que las distintas áreas han realizado eventos, como reuniones de trabajo, convenciones, conferencias, entre otras, en un período determinado, esto es, desde su creación como órgano autónomo a la fecha en que se presentó la solicitud de acceso.

Así fue inevitable determinar que el sujeto obligado fue omiso en atender la petición realizada por el recurrente, al considerar la misma como una “solicitud genérica” por lo que el IFT debió de dar trámite a la solicitud, y por ende activar para tal efecto el procedimiento de búsqueda en sus unidades administrativas competentes, con la finalidad de localizar la expresión documental que daría cuenta de lo solicitado.

Por tanto, el Pleno del INAI determinó revocar la respuesta del IFT (dejarla sin efectos) e instruirle a que busque la información que dé cuenta puntual de lo solicitado por el particular.

El presente asunto cobra importancia pues permite resaltar la utilidad social del derecho a saber, y una vez más nos muestra de manera fehaciente las múltiples caras de este derecho. Y en ello una conexión con otro tema colindante la convertibilidad o uso de cambio (sin afectar la naturaleza del bien) de edificios históricos para albergar eventos.

Las instituciones públicas y las privadas acuden con frecuencia a conseguir espacios como salones y auditorios para fines institucionales y se ha vuelto común hacerlos en recintos catalogados como patrimonio histórico y cultural de la nación.

Se estima que de 2006 a 2011, festejos de legisladores, reuniones gerenciales de la empresas refresqueras y aseguradoras, clausuras de fin de cursos de escuelas privadas, presentaciones de teléfonos celulares y otros productos, conciertos y cenas de gala de farmacéuticas, bufetes de abogados y de servicios financieros, inmobiliarias, bancos, fabricantes de cosméticos, entre otras empresas, son algunos de los 268 actos privados que se llevaron a cabo principalmente en el Museo Nacional de Antropología (MNA) y el Castillo de Chapultepec, por ser estos los más destacados.

A manera de ejemplo de acuerdo con información proporcionada a La Jornada por el Instituto Federal de Acceso a la Información hoy INAI, el 2 de abril de 2008 se llevó a cabo en la explanada de la cafetería, entre las salas Norte y Maya, del Museo Nacional de Antropología, una ceremonia de conmemoración de un grupo parlamentario del Partido Acción Nacional, en el que participaron 200 personas. Realizando un pago por los derechos generados por la utilización de ese espacio por 5 mil 356 pesos.

Otros espacios que se rentan en la Ciudad de México son la Casa de Cultura de Santa María la Rivera, donde su salón de usos múltiples en el año 2014 tenía un costo por día de mil 248 pesos; la Sala Silvestre Revueltas del Centro Cultural Ollin Yoliztli se podía alquilar por 45 mil 529 pesos, información según las gacetas oficiales del entonces Distrito Federal del 20 de febrero y 20 de marzo de 2014.

Según el Catálogo Nacional de Monumentos Históricos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). En la Ciudad de México se encuentran 4 mil 307 —la mayoría en las delegaciones Cuauhtémoc y Miguel Hidalgo—, y si los reglamentos vigentes lo permiten, se pueden utilizar para fiestas, conferencias y en general para cualquier tipo de uso.

Si bien las rentas de las edificaciones públicas construidas entre los siglos XVI y XIX en el Distrito Federal no están prohibidas, según las publicaciones en la Gaceta Oficial del Distrito Federal del 20 de febrero, 20 de marzo, 13 de junio y 1 de agosto de 2014, la realización de fiestas y eventos sociales violan algunos reglamentos de las leyes de Cultura Cívica y Cementerios de la capital.

Ahora bien, estos fenómenos de dan principalmente por la falta de recursos económicos que permitan darle mantenimiento a estos monumentos en la Ciudad de México razón por la cual la Asamblea Legislativa del entonces Distrito Federal (ALDF) decidió permitir que se rentaran estos lugares para obtener recursos que les ayudaran a sustentarse porque el presupuesto oficial destinado para ello es insuficiente.

El autor es comisionado del INAI.

También te puede interesar:

Archivos accesibles. Clave de certidumbre política y económica

El INAI y el “salario mínimo” (indicador económico y promesa social)

El INAI y la campaña: “Pensar antes de sextear”