Opinión

Transparencia, clave
del éxito de la
reforma energética

Jesús Rodríguez Dávalos*
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Torre Petroleos

Hoy se hace historia. Es acaso un primer paso, pero uno que señalará la dirección que tomará el país en el futuro. México se dispone a conocer a las primeras empresas privadas, nacionales y extranjeras, que realizarán actividades petroleras tras 77 años de monopolio estatal.

Este es un cambio paradigmático, pues su éxito radica en el gran paso que aleja al país de la desventaja y estancamiento en que se encontraba el sector.

La administración del presidente Peña Nieto instrumentó una arquitectura jurídica que conjugó la soberanía nacional con la liberalización del mercado sobre el recurso petrolero. Este logro fue posible porque existió, por encima de todo, un pacto basado en la transparencia, la seguridad jurídica y la certidumbre de los procesos.

En cualquier ámbito, hacer negocios requiere de reglas claras. En este que nos ocupa, tenía que serlo aún más dada la transición hacia un recién nacido mercado competitivo. Todo el nuevo entramado legal energético ha estado enfocado a lograr condiciones justas para todos los actores, asimilando las mejores prácticas internacionales, estableciendo una rápida conversión del terreno de juego y de sus mismos árbitros basándose en esta premisa.

Se construyó y procuró un calendario certero en su cumplimiento; se establecieron los procedimientos y canales que garantizan un contacto ausente de vicio entre competidores y árbitros; y se dio espacio para que las empresas interesadas presenten aclaraciones.

En la misma línea, resalta la cumplida obligación de transparencia por parte de la Secretaría de Energía y de la Comisión Nacional de Hidrocarburos a través de la puntual publicación de las bases del concurso y de los modelos de contratos, así como con la retransmisión en directo de las sesiones celebradas por el organismo regulador.

La apertura de sobres con las distintas propuestas económicas que se llevará a cabo el día de hoy, es un acto que hace patente la máxima voluntad de las autoridades mexicanas por generar e impulsar un nuevo entorno de negocios que establezca claramente las normas bajo las cuales se va a contender, pero sobretodo, se impulsa la estructura de responsabilidades con la legalidad vigente y con la rendición de cuentas de cara a la ciudadanía. Esta es la clave, y no la coyuntura petrolera per se, del éxito de la reforma energética.

Con el paso que hoy se da, la reforma energética adquiere un carácter tangible al acercarse al inicio de operaciones competitivas. Los contratos que empresas y consorcios suscribirán con fecha límite del 21 de agosto próximo, serán un señalamiento del claro apego a la ley como conductora de los procesos licitatorios y, por ende, del fortalecimiento institucional que los respalda. Ningún detalle puede caer en “saco roto”; le podría pasar una alta factura a México en términos de credibilidad.

La reforma energética mexicana ha sorprendido a propios y extraños. Es un caso sin parangón internacional por la celeridad y profundidad con la que ha acometido los cambios introducidos.

La clave de bóveda de los mismos descansa sobre los pilares de la transparencia, la credibilidad y la confianza institucional.

La erradicación de cualquier margen de discrecionalidad en la aplicación de las normas, el establecimiento de costes predecibles y la fijación de normas claras y de certera aplicación son, entre otros, los elementos que, por un lado, van a hacer que la reforma continúe desplegándose con éxito dentro de nuestras fronteras y, por otro, dotarán de fiabilidad y credibilidad a la reputación que proyectará México hacia el exterior.

Hoy se hace historia. Es acaso un primer paso solamente, pero uno que señalará para bien la dirección que tomará el país en los próximos años. ¡Enhorabuena!

*Socio director de RDA Abogados y presidente de la Asociación de Derechos de Vía, AC.