Opinión

Trabajo conjunto en pro del crecimiento e innovación

José Antonio Quesada Palacios*
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Dólar

Investigar es realizar actividades intelectuales y experimentales de modo sistemático con el propósito de aumentar los conocimientos sobre determinada materia, lo cual conduce a la innovación, aspecto fundamental para acelerar la competitividad de un país y para el desarrollo de su potencial económico.

Actualmente, México invierte tan sólo 0.49 por ciento del PIB en investigación, ciencia y tecnología, mientras economías desarrolladas como Estados Unidos, Alemania, Francia y Gran Bretaña, entre otros, lo hacen en un 2.0 por ciento de su PIB. El rezago de nuestra nación es amplio.

Si México desea consolidarse como una economía eficiente e innovadora, deberá fortalecer la inversión en capital humano y capital físico y en este aspecto las organizaciones no gubernamentales juegan un papel relevante. Un ejemplo de ello es el trabajo realizado por la Fundación de Investigación del IMEF, entidad comprometida con la promoción, generación y difusión de investigaciones de calidad para la gestión financiera, misma que suma esfuerzos para dar respuesta al momento actual, donde las sociedades y los sistemas de educación requieren bases de conocimientos sólidos para los practicantes y para los hacedores de políticas públicas.

Lo anterior es muy importante para nuestro país, ya que México es considerado como una economía en fase de “nivelación”, donde el énfasis para mejorar la difusión y la calidad del capital humano es crucial para el futuro desarrollo económico y social.

Aunque en México el gasto en educación es de los más bajos en el área de la OCDE, se han realizado considerables mejoras para aumentar la cobertura y la calidad de la educación, cuyo enfoque principal ha sido proporcionar educación básica obligatoria a una población joven, lo cual forma parte de una estrategia encaminada a combatir la pobreza y mejorar el nivel del capital humano, que sin duda es fundamental, pero las exigencias del mundo actual nos impulsan a ver otras aristas y actuar.

Por esta razón, la Fundación de Investigación del IMEF ha focalizado sus esfuerzos en la generación de conocimientos dentro de su ámbito de competencia. De esta manera, durante 2014 editó los títulos: Productividad para la competitividad; El control de gestión en las micro, pequeñas y medianas empresas y MORSI (Modelo de Responsabilidad Social Integral). En breve se dará a conocer La gran crisis financiera. Una visión desde México y La Sucesión e institucionalización de la empresa familiar en México.

También ha lanzado la convocatoria al XXI Premio Nacional de Investigación Financiera IMEF-EY, cuya fecha límite de entrega de trabajos es el próximo 10 de agosto, bajo las categorías: Investigación financiera empresarial; Investigación macrofinanciera, sector gobierno y mercado de valores, y Trabajos de investigación aplicada o tesis.

Respecto a la generación de contenidos para la comunidad científica, desde 2011 la Fundación de Investigación del IMEF, en colaboración con la firma PwC, iniciaron la segunda época de la Revista Mexicana de Economía y Finanzas (ReMEF), que en su versión en inglés llevará el título de The Mexican Journal of Economics and Finance, publicación de corte científico cuyo comité editorial cuenta con la participación de dos Premios Nobel de Economía: Myron Scholes (1997) y James Heckman (2000).

Y como parte de los cuadros formativos y cercanos a estudiantes e investigadores, en agosto próximo llevará a cabo el V Congreso de Investigación IMEF en la Universidad Panamericana de la ciudad de México.

Cada uno de los puntos antes mencionados forman parte de los cuatro pilares en que se sustenta el trabajo de la Fundación de Investigación del IMEF, en respuesta a la necesidad de consolidar la investigación e innovación en el país, dada su trascendencia en la productividad y desempeño de nuestra economía.


De acuerdo al documento Estudios Económicos de la OCDE, México, enero 2015, debemos superar los actuales niveles de inversión en investigación y desarrollo tecnológico (I+D), tanto pública como privada (menor al 0.5 por ciento del PIB en 2012), mismos que lo ubican por abajo de lo registrado en casi todos los países de la OCDE y de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica (BRICS), debido —en parte— a la actual estructura industrial del país: cerca de un tercio de la I+D en manufactura se lleva a cabo en sectores de tecnología baja y media.

Señala el documento que los obstáculos para impulsar el potencial innovador del país incluyen una base interna de investigación y competencias deficiente, un entorno subdesarrollado para la apertura de empresas basadas en conocimiento, y se enfrentan importantes desafíos institucionales.

Como podrá observarse, nuestro país tiene mucho que hacer en la materia, pero sólo uniendo esfuerzos entre gobierno, academia, sector empresarial y sociedad en general, podrán lograse. El IMEF está convencido de ello y continuará trabajando en esa línea.

* El autor es presidente de la Fundación de Investigación del IMEF.

Twitter: @JAntonioQuesada

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