Opinión

TPP: México no es una isla

1
 

 

TPP

La semana pasada se aprobó en Estados Unidos una ley que le da al presidente Obama una “vía rápida” en la negociación de acuerdos comerciales. Esta “vía rápida” le permite al presidente negociar tratados comerciales y someterlos al Congreso para un voto de “sí o no”, sin posibilidad de modificaciones.

Esto ha revivido la discusión sobre un tratado en particular, el Acuerdo Transpacífico (TPP por sus siglas en inglés), cuya firma se vislumbra cada vez más cercana. El TPP es un acuerdo multilateral de libre comercio formado hasta el momento por 12 países (Australia, Brunei, Canadá, Chile, Japón, Malasia, México, Nueva Zelanda, Perú, Singapur, Vietnam y Estados Unidos). Países tan dispares como Singapur, con un PIB per cápita de 78 mil 800 dólares (ajustado por poder adquisitivo) y Vietnam con uno de cinco mil 300.

Representa un parteaguas en términos de tratados de libre comercio. Es un acuerdo que pretende promover la integración de las cadenas productivas entre los países miembros. Busca la coherencia regulatoria y el acceso de empresas medianas y pequeñas a los beneficios del libre comercio eliminando barreras no arancelarias que usualmente benefician a las empresas grandes. Es un tratado vivo, que quiere evolucionar al ritmo de sus miembros, de sus retos y de la tecnología.

Los acuerdos comerciales siempre generan controversia. Recordemos la intensidad de la polémica del Tratado de Libre Comercio. Quienes estaban a favor argumentaban las bondades de la competencia, su impacto positivo en la productividad y la mejora en su calidad. Sus detractores enfatizaban las disparidades.

Hablaban del abuso de la economía grande sobre la economía pequeña. Usualmente, las quejas más fuertes hacia los tratados de libre comercio se refieren a la pérdida de empleos que se cree que ocasionan. El argumento proviene de que normalmente los mayores beneficios del libre comercio se distribuyen de forma más o menos homogénea en la economía, mientras que las pérdidas de empleo suelen concentrarse en algunos sectores específicos, haciéndolas más visibles y perdiendo de vista que estos empleos suelen reemplazarse por otros en sectores más productivos.

El peso de México en la economía estadounidense es innegable. Somos su tercer socio comercial. Estados Unidos es, por mucho, el principal socio comercial de México. México es la tercera economía de donde provienen las importaciones de Estados Unidos, después de Canadá y China. Estados Unidos es la principal fuente de inversión extranjera directa para nuestro país.

Algunos ven con temor la negociación del TPP. Se cree que es muy poco lo que México podría ganar y que los riesgos son grandes. Se dice que un tratado así ocasionaría que Estados Unidos le comprara más a países asiáticos, como Vietnam o Malasia, que a México, por ser más baratos. Debemos dejar de lado la idea de que sólo seremos competitivos si somos baratos. Debemos, más bien, encaminarnos a ser un productor crecientemente más sofisticado, agregando cada vez más valor. Tampoco hay que olvidar que la cercanía geográfica al mercado estadounidense nos da una ventaja que debemos aprovechar. Estados Unidos no sólo busca bienes baratos, sino también velocidad en el ajuste de sus procesos productivos y es más fácil ajustar un proceso cuando tu socio es tu vecino, que cuando está separado por un océano.

Parte del recelo que se tiene frente al TPP tal vez se deba a que las negociaciones se han mantenido a puertas cerradas. La transparencia contribuiría a generar confianza. Se trata de un acuerdo complejo, con más de 30 capítulos y temas sensibles como propiedad intelectual, energéticos, tecnológicos y ambientales. La vía rápida otorgada a Obama, sin duda, hace la aprobación más sencilla y veloz.

Optar por la protección es regresar al pasado, pretender que somos una isla. Podríamos también apostar por el futuro, prepararnos para una competencia que, al final del día, nos beneficiará.

La autora es profesora de economía en el ITAM e investigadora de la
Escuela de Negocios en Harvard.

Twitter: @ValeriaMoy

También te puede interesar:
Grecia, ¿nuevo rescate?
Pensando ya en 2016
Recuperar la confianza