Opinión

Tormenta sobre la economía


 
Las tormentas Manuel e Ingrid tendrán un impacto negativo sobre la economía en el tercer trimestre del año, cuando crecerá 1.8 en vez de 2 por ciento, según estimaciones de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP), comentadas por el jefe de la Unidad de Planeación Económica, Ernesto Revilla.
 
 
Además, calcula que el efecto neto sobre la tasa anual de crecimiento del PIB será una disminución de 0.1 puntos porcentuales, por lo que su pronóstico de expansión del Producto Interno Bruto (PIB) en 2013 se redujo de 1.8 a 1.7 por ciento.
 
 
Para que la economía mexicana alcance ese ritmo de crecimiento promedio anual, en el cuarto trimestre del año tendría que avanzar cuando menos 2.7 por ciento, lo que se ve, si no imposible, sí difícil de cumplir.
 
 
En el segundo trimestre, el PIB creció 1.5 por ciento en comparación con el mismo periodo de 2012. Y en el primer trimestre el crecimiento económico fue de sólo 0.6 por ciento.
 
 
Efecto reconstrucción
 
 
De acuerdo con la SHCP, el impacto negativo sobre el crecimiento del tercer trimestre se verá contrarrestado con un efecto positivo durante el periodo octubre-diciembre como resultado de la actividad económica que estará asociada a la reconstrucción.
 
 
En la encuesta del Banco de México de septiembre sobre las expectativas de los especialistas en economía del sector privado, se estima un crecimiento de 1.7 por ciento en el tercer trimestre del año y uno de 2.2 por ciento en el cuarto.
 
 
De hecho, los grupos de análisis y consultoría económica consultados por el banco central redujeron su expectativa de crecimiento para 2013 a 1.4 desde 1.8 por ciento en la encuesta de agosto.
 
 
Lo que los analistas privados no ponen en duda es la perspectiva de que la economía acelerará su dinamismo en el segundo semestre del año.
 
 
De menos a más
 
 
En el primer semestre, el PIB sólo creció 1 por ciento anual en promedio, que representa su menor expansión desde el mismo periodo de 2009.
 
 
Su ritmo fue mucho menor al esperado, lo que propició las revisiones a la baja en los pronósticos de crecimiento de los principales analistas y organismos internacionales para 2013 y 2014.
 
 
Las previsiones de la SHCP sugieren un crecimiento de 2.3 por ciento en la segunda mitad del año, pero las de los analistas apuntan a un avance de 2 por ciento.
 
 
Aún así, a diferencia de lo observado durante el primer semestre, para el resto del año se espera una expansión de la economía más sólida.
 
 
Signos positivos
 
 
Así lo dejan ver, primero, la reactivación del Indicador Global de la Actividad Económica, que en julio aumentó 1.7 por ciento real a tasa anual, después de una caída de 0.4 por ciento en el mes previo.
 
 
Segundo, la recuperación de las exportaciones manufactureras, sobre todo de las automotrices, que en agosto se incrementaron 16.6 por ciento anual, su mayor ascenso en 13 meses.
 
 
Esto se debe a la fuerte integración de la economía mexicana, especialmente de la industria manufacturera, con la producción en EU, que empieza a recuperarse.
 
 
Desafortunadamente, la negativa del Congreso de ese país para aprobar el presupuesto del nuevo año fiscal y, eventualmente, incrementar el límite de endeudamiento afectarán la recuperación de la economía estadounidense.
 
 
Y, tercero, la aceleración del crédito de la banca comercial al sector privado, en particular a las empresas, que en agosto avanzó 5.3 por ciento anual en términos reales, su mejor dinamismo en seis meses.
 
 
Dudas en el gasto
 
 
Los tres indicadores anteriores aumentan la percepción de que la actividad económica de México se fortalecerá en la segunda mitad del año. Lo que pone en duda esa expectativa es la debilidad de las finanzas públicas del país, reflejada en los ingresos presupuestarios, que en agosto cayeron 4.5 por ciento real anual, así como en el gasto programable, que subió 1.6 por ciento.
 
 
A su interior, la inversión física apenas creció 0.1 por ciento, lo cual corrobora que, a estas alturas del año, el ritmo al que fluye el gasto de capital es mínimo.