Opinión

Tolerancia y Participación. No a la Violencia

 
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CNTE. (Cuartoscuro)

Hace unas semanas corría por todo el mundo la noticia de un brutal ataque perpetrado por un extremista homofóbico en un bar en la ciudad de Orlando, Florida que dejó más de medio centenar de muertos y otro tanto igual de heridos.

El jueves pasado fue asesinada en la Gran Bretaña Jo Cox, parlamentaria del partido laborista inglés, atacada aparentemente por un extremista que estaba a favor de la salida de su país de la Unión Europea y en contra de las ideas de Cox.

Esta semana se registraron enfrentamientos entre las fuerzas federales y miembros de la Coordinadora Nacional de Trabajadores de la Educación (CNTE) dejando como saldo la muerte de 10 personas.

¿Qué le está pasando a nuestra sociedad? ¿Qué tenemos que hacer para evitar que sucedan este tipo de hechos de violencia?

Convivimos en el mismo planeta alrededor de 7 mil millones de personas que tenemos diferencias de todo tipo. Podemos encontrar gente de distintas razas, existen más de 4 mil religiones practicadas en todo el planeta, hay niños recién nacidos y personas que rebasan los cien años. Dado esto, existen hábitos de conducta, alimentación, entretenimiento, entre otros, que no son iguales.

¿Cómo podemos esperar que todos piensen igual a nosotros? ¿Cómo dirimir las diferencias?

La única salida es la tolerancia. Respetar a los que piensen distinto y pedir ser respetado por los demás aunque haya ideologías diferentes.

Pero ¿cómo convivir en un mundo tan diverso y con tantas diferencias de pensamiento? La respuesta es a través de la libre expresión, el respeto, la construcción de mayorías y el reconocimiento de las minorías y esto, solo se logra utilizando la democracia y los canales institucionales como el único camino.

Parte del problema de esta polarización, intolerancia a las diferencias y odio hacia las personas que tienen distintas creencias, se genera desde el fanatismo religioso, pero otra parte muy importante son algunos políticos que con tal de conseguir votos, son capaces de despertar odio, dividir a la sociedad e incluso hasta provocar una guerra, si esto fuera necesario para servir a sus intereses.

Todos tenemos que detener esta tendencia. Empecemos por ser tolerantes y transmitir esto a nuestros hijos. Más allá de las creencias religiosas, hábitos y valores familiares, debemos enseñarles a respetar a la gente que piense diferente, a no odiar ni juzgar a los demás como si fuéramos dueños de la verdad.

Por otro lado, no debemos votar por candidatos populistas, así sean de izquierda o de derecha, castiguemos las visiones intolerantes y fomentemos un debate de ideas de altura, escuchando a los demás y construyendo juntos un mejor planeta y un mejor México.

En este sentido me llena de satisfacción lo sucedido en las elecciones estatales y municipales de 2015 y 2016, en la que los ciudadanos salimos a votar y mostramos nuestra aprobación o nuestro descontento con nuestros gobernantes a través de las urnas, ejerciendo nuestro derecho y mostrando nuestro poder, sin tener que usar la violencia como hacen los animales en la selva.

También es muy positivo que se siga discutiendo la iniciativa ciudadana llamada Ley 3 de 3. El Presidente y su equipo tienen la extraordinaria oportunidad de escuchar lo que los ciudadanos hemos dicho a través de los votos, ¡No queremos más corrupción, ni violencia!

Definitivamente digamos no a la violencia y sigamos el camino de la participación ciudadana, porque de hacerlo así, continuaremos viendo más claros que oscuros en el panorama.

El autor es presidente del Consejo Directivo Nacional del Instituto Mexicano de Ejecutivos de Finanzas (IMEF).

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