Opinión

Todos mentimos

 
1
 

 

Mentir. (maximopotencial.com)

Todos mentimos para protegernos de las consecuencias de la verdad, aunque no todas las mentiras son igualmente dañinas.

Los bebés exageran su llanto cuando la madre está cerca para verlos, los adolescentes le mienten a sus padres para apropiarse de la libertad que anhelan sin consecuencias. Algunos grandes grupos financieros le mienten a sus clientes para enriquecerse ilícitamente. Los atletas mienten para romper marcas mundiales. Un hombre que se presenta al mundo como intachable lleva una doble vida para conservar el amor de dos mujeres. Los políticos mienten en campaña o exageran promesas que después serán incapaces de cumplir. Una mujer le dice a su pareja que ha tenido un orgasmo para que la deje en paz. Algunos adultos les dicen a los niños que el abuelo se quedó dormido, en vez de intentar explicarles el misterio de la muerte. La gente miente en los juzgados arriesgándose a ir a la cárcel, con tal de perpetrar una venganza. Muchos mienten sobre sus conocimientos para no exhibir su ignorancia. Mienten los gobernantes y los políticos con tal de no perder el poder. Nos mentimos a diario, intentando convencernos de que no nos duele, no nos afecta, no tenemos miedo, que todo está bien.

Mentir es un acto cooperativo; para que haya un mentiroso hace falta alguien que esté dispuesto a creerle. La mirada, el tono de voz, el movimiento de las manos, las palabras que se utilizan, la excesiva indignación o asumir una actitud de superioridad moral son algunas señales de que alguien está mintiendo. Se elige creer porque de lo contrario habría que enfrentar las consecuencias: romper una relación amorosa, quitar privilegios a un hijo adolescente, despedir a un empleado, distanciarse temporal o definitivamente de un amigo.

Los celosos, inseguros, con miedo al rechazo y al abandono mienten para proteger una imagen ideal de sí mismos. Mienten para agradar a los demás, mostrándose llenos de cualidades y así evitar la decepción. Fingen estar de acuerdo para evitar la confrontación y el riesgo de distanciarse de personas importantes.

Los desconfiados, recelosos, distantes y solitarios mienten como defensa porque esperan que los demás los traicionen o los abandonen. La mentira sirve para ocultar sus sentimientos, para aparentar dureza, frialdad y para preservar su independencia. Estas personas representan un misterio porque nunca revelan aspectos íntimos de su vida. No creen en el amor, ni en la amistad ni en la honestidad.

Mentimos al exagerar la realidad o minimizándola. Cuando decimos que no hay nada de qué preocuparse. Para preservar los secretos familiares de los extraños. Cuando aceptamos ser la coartada de un amigo que se ha metido en problemas. Al decir que sentimos una cosa cuando en realidad sentimos otra.

La mentira es una vieja compañera de la humanidad, pero no puede negarse que impide las relaciones auténticas y quien la usa en exceso se vuelve opaco e indigno de confianza.

Deberíamos ser valientes para tener conversaciones difíciles y revelar nuestros verdaderos pensamientos y sentimientos a pesar del miedo. Si nos importara menos la opinión de los demás, quizá diríamos la verdad. Si, por ejemplo, fuéramos capaces de enfrentar con nuestra pareja lo bueno y lo malo, evitaríamos el sufrimiento innecesario que sienten dos que se aman y que han dejado de decirse la verdad.

A este mundo le urgen pactos de honestidad que se honren. Empecemos por la casa.

Vale Villa es psicoterapeuta sistémica y narrativa.

Twitter: @valevillag

También te puede interesar:
Año nuevo
Un año de terapia
Defenderse