Opinión

Todo lo que se necesita es amor… también en los negocios

27 diciembre 2013 5:2

 
 
Richard Branson / Distribuido por The New York Times Syndicate
 
 
El final del año y el inicio de uno nuevo es tradicionalmente un momento para mirar atrás y reflexionar sobre los éxitos y desafíos de los últimos 12 meses, así como recordar a las personas que hemos perdido.
 
Un momento particularmente emotivo para mí en 2013 fue cuando celebramos el 40 aniversario del día en que Virgin Records lanzó “Tubular Bells”, el disco que dio inicio a los éxitos de nuestra compañía.
 
Y me sentí profundamente afectado por la reciente muerte de Nelson Mandela, quien fue un buen amigo y un hombre que produjo un enorme cambio en Sudáfrica y el mundo.
 
Mientras reflexiono sobre el año que termina, una canción de los años 60 no deja de sonar en mi cabeza: “All You Need Is Love” (Todo lo que se necesita es amor). Es una balada maravillosamente optimista de los Beatles; una guía grandiosa para la felicidad en la vida, y una que Mandela habría aprobado. Éstas son algunas de las frases que he estado tarareando, sin un orden particular:
 
No hay nada que tú puedas hacer que no pueda hacerse.
 
No hay nada que tú puedas hacer que no pueda lograrse.
 
Todo lo que se necesita es amor, amor
 
Todo lo que se necesita es amor
 
Ese también es un buen lema para un negocio exitoso. Cuando comenzamos Virgin Records en 1970, estableciendo nuestra oficina en la cripta de una iglesia en Londres, vivíamos la letra de esa canción todos los días. Éramos un grupo de hippies haciendo lo que sabíamos hacer mejor: disfrutar música grandiosa y nuestra forma de vida más libre.
 
Creíamos que podíamos producir música que la gente querría comprar porque nosotros la amábamos y queríamos comprarla. La pasión y el entusiasmo que pusimos en nuestro trabajo en esos primeros años dio forma a la apariencia y sensación de nuestras tiendas de música y ayudaron a atraer a artistas que firmaron con nuestro sello.
 
Contra todas las probabilidades y ante el asombro de los participantes establecidos en la industria de la música, creamos una exitosa empresa discográfica. Durante más de 20 años, trabajamos con bandas grandiosas, vendiendo millones de discos a lo largo del camino.
 
Mientras anticipo el año que comienza, puedo ver que esas cualidades que hicieron exitosa a nuestra compañía antes no son menos importantes hoy. Aunque muchas personas hablan sobre utilidades y productividad como los ingredientes necesarios, yo creo que el éxito a largo plazo de una empresa es basarse en un personal que ame trabajar ahí y en clientes que amen los productos o servicios.
 
Fue alentador escuchar a varios de nuestros directores ejecutivos de Virgin hacerse eco de esta perspectiva en una reciente reunión en mi casa de la Isla Necker; que el espíritu de nuestro grupo original aún se siente en toda la compañía.
 
Uno de nuestros asesores, Todd Stitzer, el ex director ejecutivo de Cadbury Schweppes, encabezó una discusión sobre el propósito de una empresa. Contó la historia de cómo en 1824 una familia cuáquera en Birmingham creó Cadbury, la empresa dulcera británica, con el objetivo de ser una fuerza en favor del bien en el vecindario. La familia fundadora construyó fábricas, viviendas, escuelas y tiendas modernas para sus empleados. La familia también alentaba a los empleados a participar en deportes y otros pasatiempos limpiando campos alrededor de la fábrica. A lo largo de los años, la familia Cadbury se aseguró de que esto siguiera siendo una filosofía central del negocio, y cuando Stitzer asumió la dirección ejecutiva de la compañía en 2003, su misión fue crear marcas que la gente amara.
 
Matthew Bucknall, el fundador de Virgin Active, nos dijo que su objetivo era crear el club de salud más amado del mundo; por su personal y sus clientes por igual. En ese mercado fieramente competitivo, explicó, el argumento de venta singular de la compañía es el espíritu y entusiasmo de su personal. Si se construyen gimnasios con diseños grandiosos y equipo de vanguardia y siempre se busca ofrecer las clases más recientes, los rivales pueden entonces tratar de imitar todo, a un menor precio, en ocasiones con efectos devastadores. Sin embargo, las personas de Virgin Active marcan una verdadera diferencia.
 
De manera similar, en Virgin Atlantic, el director ejecutivo Craig Kreeger nos dijo que se estaba enfocando en forjar una aerolínea en la que la gente amara volar y trabajar. Después de todo, todas las aerolíneas tienen el mismo equipo y todas ofrecen comidas, asientos y entretenimiento cada vez más similares. Lo que diferencia a Virgin Atlantic del resto es su tripulación. Ellos hacen gozoso o arruinan el viaje de un pasajero y pueden compensar cuando, digamos, ocurre un retraso.
 
Si usted está pensando en iniciar su propio negocio en el Año Nuevo, asegúrese de que tiene un producto que destaque y marque una diferencia en la vida de las personas; pero también asegúrese de que es un negocio que usted ame y al cual quiera dedicar su tiempo. Si logra esto correctamente, estará en camino de atraer a los empleados correctos y a los clientes correctos, y retener a ambos a largo plazo.
 
Para que recibamos el Año Nuevo, he aquí la opinión de Mandela sobre el éxito: “Todos pueden elevarse por encima de sus circunstancias y lograr el éxito si son dedicados y apasionados en lo que hacen”. ¡Espero que usted también ame lo que hace! ¡Buena suerte!