Opinión

Todo es negociable

   
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Bloqueo campesino en la México- Acapulco. (Edmundo Salgado)

Manifestantes que dicen ser maestros (y algunos de ellos tal vez lo sean) han ahorcado a Oaxaca por más de dos semanas. En la primera, para liberar la autopista rumbo a la Ciudad de México, se llevó a cabo un operativo en el que participaron diversos cuerpos policiacos, con preparación muy diferente, desde los estatales hasta la Policía Federal, pasando por la Gendarmería. El operativo fracasó al iniciarse un intercambio de disparos con otro grupo, que hasta el momento nadie ha identificado, y terminó con ocho muertos. Y llevamos una semana más de bloqueos a todas las vías de comunicación hacia Oaxaca, y ahora también en parte de Chiapas.

Frente a esto, al gobierno lo único que se le ocurre es negociar. Quienes tienen cercanía ideológica o política con la CNTE insisten en que dialogar es obligado, pero no tienen esa misma insistencia en la aplicación de la ley. Esta escala de valores, en la que la ley está siempre en el sótano, es una amenaza constante a la democracia, aunque afirmen lo contrario. Si la ley no se respeta, tarde o temprano se derrumba el edificio democrático.

Por eso cuesta tanto trabajo que acepten una derrota electoral. Puesto que la ley es poco importante frente a la justicia, al bienestar del pueblo y a la lucha por cambiar el régimen (así dicen), les suena inconcebible que no consigan el triunfo en las urnas. Y no es asunto exclusivo de México, como lo está demostrando Podemos en España, que recurre al mismo expediente de la izquierda mexicana. Como no ganaron, es un fraude.

Pero el problema no es sólo tener que aguantar los berrinches electorales, sino su constante actuación en el margen de la ley. A veces de un lado, pero a veces del otro. No hay argumento legal para mantener cerradas las vías de comunicación a Oaxaca, pero no condenan ese hecho, sino que el gobierno no dialogue con un grupo con el que negoció durante dos años enteros, y que presenta un pliego petitorio inaceptable, si la ley se respeta.

Como le comentaba hace unos días, lo que muchas personas no perciben es que este comportamiento al margen de la ley es similar al de los gobernadores que han saqueado a sus estados, y que ahora están aprovechando que nadie los puede detener para crear 'fiscalías' anticorrupción para instalar a sus amigos y que les cuiden las espaldas, y al mismo tiempo se asignan guaruras para los próximos 15 años, a cargo del mismo gobierno. En un caso los violadores de la ley argumentan que luchan por el pueblo, y en el otro dicen que responden a las exigencias ciudadanas contra la corrupción. Ambos son mentirosos y cínicos.

Una de las grandes dificultades de México es precisamente nuestra incapacidad de entender que debemos tener un piso legal fuera de toda discusión. Aprendimos durante el siglo pasado que todo es negociable, y por eso entiendo que todo mundo exija diálogo cuando ha roto una ley. Y por eso entiendo que gobernantes que provienen de esa matriz, que todo negocia, estén dispuestos a hablar con grupos que en ese mismo momento están violando la ley. Pero esas costumbres mexicanas son el obstáculo más importante que tenemos. Es esa incapacidad de aceptar la ley lo que nos mantiene en la trampa del ingreso medio, y dada nuestra pertenencia a América Latina, con niveles muy elevados de desigualdad y violencia.

Todo eso puede resolverse.

Podemos construir un país más pacífico, más igualitario y más desarrollado. Pero para lograrlo, debe prevalecer la ley, no la negociación.

Profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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