Opinión

Todavía a la espera del colapso

A veces, el absurdo de lo que pasa como sabiduría económica incluso supera mis altamente adaptadas expectativas.

En verdad, realmente esperaba que hasta Wall Street considerara penosa la queja reciente de “hiperinflación en los Hamptons” de Paul Singer (el multimillonario “sabedor de la verdad” sobre la inflación y que está seguro que la información estadística está cocinada) y que pretendiera que nunca pasó. Pero no. Aparentemente la carta del Sr. Singer a los inversionistas está siendo ansiosamente pasada de mano en mano por operadores y tipos importantes que piensan que es lo mejor que ha pasado desde el foie gras en rebanadas.

Entonces, ¿de qué se trata? Jesse Eisinger, de ProPublica, intentó recientemente defender el caso de la cólera de los inversionistas (lea su artículo aquí: bit.ly/1sE87y7). El Sr. Eisinger sostiene que aunque es una tontería afirmar que la información sobre la inflación está cocinada, el gobierno y el Consejo de la Reserva Federal han creado un falso sentido de salud financiera, por lo que es correcta la percepción general de que se trata de cierto tipo de ilusión.

Lo siento, pero no compro esa idea.

Por un lado, si alguien quiere afirmar que las pruebas de estrés previas fueron todas falsas y que los bancos realmente eran insolventes, ¿para este momento no deberíamos haber visto algún cálculo? Diría que, retrospectivamente, es claro que muchos activos realmente estaban temporalmente subvaluados gracias al pánico del mercado, y que una vez que el pánico amainó, se reveló que los grandes bancos estaban en mejor situación de lo que muchos creían (incluyéndome).

Más allá de eso, el Sr. Eisinger está imputando un análisis razonable a gente como el Sr. Singer no con base en la evidencia que veo. Sugeriría que cuando el Sr. Singer habla de una moneda devaluada y de falso crecimiento económico, es porque realmente cree que tenemos una moneda devaluada y crecimiento falso en Estados Unidos, y no una metáfora para cualquier otro tipo de engaño económico.

¿Y de dónde viene esa percepción? Sigo pensando que un análisis reciente del economista Brad DeLong está en lo cierto. Lo que estamos viendo son operadores que analizaron correlaciones históricas (desdeñando al mismo tiempo a la macroeconomía) y concluyeron que las bajas tasas de interés con seguridad volverían a crecer a normas históricas. Cuando las tasas no lo hicieron, analizaron la intervención de la Fed; y para ellos, se veía como un gran operador que distorsionaba los mercados, al estilo de La Ballena de Londres, al hacer grandes apuestas que seguramente saldrían mal. Así que se quedaron sentados y esperaron el colapso.

Y el colapso sigue sin suceder porque la Fed no es un operador atípico y las normas históricas para las tasas de interés no son relevantes en una economía en desapalancamiento persistentemente deprimida. Pero en lugar de reconocer que se equivocaron, y ni hablar de que la macroeconomía keynesiana puede enseñarles algo, arremeten afirmando “¡todo es falso!”

También la gente realmente rica a menudo no tiene idea de cuándo se ve ridícula. Después de todo, ¿quién de su séquito se los va a decir?

Twitter: @NYTimeskrugman