Opinión

Tipo de cambio
y la competitividad
ganada por México

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Peso

El pasado viernes 8 de enero, el tipo de cambio peso – dólar cerró en su nivel más alto de la historia al cotizar en su modalidad interbancaria en $17.915 pesos por billete verde, lo que representa un nivel 72 centavos más alto que el observado el 31 de diciembre de 2015.

Para explicar el descalabro del peso en lo que va del año, diversos analistas mencionan que el mercado está sobrereaccionado ante diversas noticias, entre ellas la pronunciada caída en los precios internacionales del petróleo, que han llevado a la cotización de la mezcla mexicana de exportación a niveles por debajo de los 25 dólares por barril la semana pasada. También han atribuido la caída del peso a la evolución de la economía China, la cual sumó en diciembre pasado su décimo mes consecutivo con caídas en su actividad industrial.

El deterioro de la producción industrial china ha ahuyentado a los inversionistas, lo que a su vez ha ocasionado una fuerte caída de la bolsa Shanghai Shenzhen CSI 300 Index. Esto provocó que el banco central de dicha economía decidiera bajar su tasa de interés de referencia durante ocho jornadas consecutivas; lo que les ha mermado sus reservas internacionales y los forzó a devaluar su moneda, el yuan, hasta un tipo de cambio de 6.5972 por dólar el viernes 8 de este mes, su nivel más bajo desde el año 2010.

En este contexto de turbulencia financiera internacional, que ha golpeado al peso de manera relevante, el Secretario de Hacienda y Crédito Público, Luis Videgaray, alertó el pasado 7 de enero de una posible guerra de divisas tras la devaluación del yuan. La realidad es que no hay nada que alertar a este respecto, ya que la guerra de divisas inició desde hace unos seis años cuando diversos países, entre ellos Brasil, comenzaron a ajustar sus políticas monetarias con el fin de incidir en su nivel de tipo de cambio respecto al dólar estadounidense,

Con esto en mente, a continuación analizamos el comportamiento de diversas monedas respecto al dólar en el comparativo de enero de 2013 a enero de 2016, para ver si nuestro país ha ganado o perdido competitividad respecto a otras naciones, lo cual debería servir para mejorar nuestra balanza comercial con ellas.

En el periodo mencionado en el párrafo anterior el dólar se ha apreciado respecto al peso mexicano en 38.2%, ya que pasamos de un tipo de cambio de 12.697 pesos por dólar en promedio en enero de 2013 a uno de 17.548 pesos por billete verde en promedio en los primeros 8 días de 2016. Cabe señalar que la inflación observada en México en el periodo de enero de 2013 a diciembre de 2015 fue de 10.1% por lo que en términos reales el dólar si se encareció de manera sustancial respecto al peso.

Ahora, entre las monedas que han mostrado una mayor fortaleza que el peso mexicano en el periodo de enero de 2013 al mismo mes de 2016 se encuentran (se menciona en paréntesis el porcentaje de lo que ha aumentado el dólar respecto a cada moneda): yuan chino (5.4%), dong vietnamita (7.4%), libra esterlina (9.2%), won surcoreano (12.2%), euro (23.1%), y yen japonés (33.0%).

Por su parte, entre las monedas que sean debilitado más que el peso mexicano están: dólar canadiense (41.6%), peso chileno (52.3%), rand sudafricano (80.0%), peso colombiano (83.5%), real brasileño (99.0%), rublo ruso (145.0%) y peso argentino (176.2%).

Lo anterior significa de manera general que en los últimos tres años nuestro país ha ganado competitividad respecto a Estados Unidos, las naciones europeas y las asiáticas; pero la ha perdido respecto a los principales países sudamericanos. Esto debería significar que ahora tenemos mayores posibilidades de exportar a Estados Unidos, a Europa y a Asia, pero la evidencia estadística nos muestra que en el caso de Europa vamos bien, pero con Asia estamos cada vez peor.

Si analizamos el comparativo de exportaciones no petroleras de México durante los primeros 10 meses de 2015 y las comparamos con el monto observado en los mismos meses de 2013, vemos que las exportaciones totales crecieron 8.5%, las que tienen destino Estados Unidos crecieron 12.4%, las que van a Europa se elevaron 8.0%, pero las que van a Asia cayeron 14.8 por ciento.

Por su parte, en materia de importaciones no petroleras por parte de México, tenemos que las totales crecieron en el periodo de referencia en 6.3%, las provenientes de Estados Unidos crecieron apenas 3.4%, las que vienen de Europa se elevaron en 5.1%, mientras que las que vienen de Asia crecieron 14.2 por ciento.

Así pues, los datos nos muestran que la ganancia de competitividad por un peso debilitado frente al dólar nos ha ayudado a mejorar nuestra balanza comercial con Estados Unidos y las naciones europeas, pero en el caso de los países asiáticos vamos de mal en peor a tal grado que pasamos de tener un déficit en nuestra balanza comercial con dichas naciones de 87.015 miles de millones de dólares (mmdd) en los primeros diez meses de 2013 a uno de 102.789 mmdd en los mismos meses de 2015.

Esto pudiera sugerir que existen múltiples barreras no arancelarias que le impiden a los productos mexicanos ingresar en naciones asiáticas (sobre todo China, Japón y Corea del Sur), pero por otra parte México si le da todas las facilidades a los importadores de mercancías provenientes de Asia para que ingresen sus productos a territorio nacional.

Respecto a este punto, en una anterior entrega habíamos señalado que ante el acoso que sufre los industriales nacionales por parte de autoridades como la Secretaria del Trabajo y Previsión Social (STPS), Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (SEMARNAT), Servicio de Administración Tributaria (SAT), Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), INFONAVIT, entre otros, resulta más atractivo el producir los bienes en el extranjero y luego importarlos, en lugar de producirlos en México.

Cabe señalar que en total México tiene un déficit e su balanza comercial de 13.533 mmdd en los primeros once meses de 2015, y sabemos que el responsable de este desequilibrio comercial son los países asiáticos, y en especial China. Vemos también que el ajuste en el tipo de cambio no nos ha ayudado para mejorar nuestra relación comercial con los países asiáticos, por lo que entonces se requiere una revisión a fondo de lo que está sucediendo para así implementar una política comercial que fomente exportaciones de México hacía dichas naciones, y de esta forma comenzar a revertir el creciente déficit comercial.

México debe exigir a China, Cora y Japón reciprocidad en materia comercial y la eliminación de barreras no arancelarias que limitan las ventas de productos hechos en México en esos mercados. Ahí están los acuerdos que se tuvieron entre los presidentes de México y de China en las tres reuniones de alto nivel que han sostenido desde el 2013, pero cuyos resultados sólo han beneficiado a China, mientras el gobierno mexicano asume una posición pasiva a este respecto, lo que limita las posibilidades de crecimiento de la producción y el empleo en México.

Si el gobierno federal quiere verdaderamente impulsar el crecimiento del Producto Interno Bruto (PIB) de México debe empezar a trabajar en este sentido ya, de manera que aprovechemos la actual coyuntura que nos tiene con un tipo de cambio muy competitivo para los exportadores mexicanos, pero que no se ha podido aprovechar para venderle más a los mercados de más rápido crecimiento a nivel mundial: los asiáticos.

El autor es director general GAEAP.

Correo:
alejandro@gaeap.com; www.gaeap.com

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