Opinión

Tiempos de balance
y pronóstico

 
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Bandera de México (Cuartoscuro)

Estamos en los días del recuento y los pronósticos. Por ello, como es tradición la Cepal dio a conocer su Balance Preliminar de las Economías de América Latina y el Caribe 2016, en el que destaca que la región en promedio vuelve a decrecer, menos 1.1 por ciento, con diferencias en las subregiones, siendo mayor la caída de Sudamérica con menos 2.4 por ciento, principalmente por la fuerte caída de Venezuela de menos 9.7 por ciento, de Argentina con menos 2.0 y el crecimiento casi cero de Brasil. Las otras subregiones crecen, pero pesó más la caída sudamericana.

México aparece en Centroamérica, subregión que sí crece 3.6 por ciento. La proyección de cierre de Cepal para México este año es de 2.0 por ciento.

En sus pronósticos se retoma un crecimiento regional de apenas 1.3 por ciento para 2017, en medio de altos riesgos, ante el renacimiento proteccionista en el mundo, y la incertidumbre respecto a la político comercial y de inversiones de la nueva administración norteamericana.

Para México el pronóstico de crecimiento de Cepal para 2017, es de 1.9 por ciento.

Los indicadores económicos no reflejan el impacto de la política: las modificaciones derivadas de los cambios de gobierno en Argentina, el desaseo con que se destituyó a la presidenta de Brasil y las protestas ciudadanas en Venezuela en contra del gobierno de Nicolás Maduro.

En suma, mientras persista la corrupción, no recuperaremos como región el crecimiento económico ni tendremos certeza en relación a la inversión extranjera, concretamente la proveniente de Estados Unidos, lo cual mete una mayor incertidumbre.

Con datos a 2015, se observó un crecimiento importante de la IED a nivel mundial de 90 por ciento, aunque sólo 5.0 por ciento en los países en desarrollo, fundamentalmente por la inversión de origen norteamericana. Ese año en América Latina cayó 9.1 por ciento, aunque en México sí tuvo un repunte importante.

De acuerdo al Informe sobre IED de Cepal, Brasil sigue siendo el principal destino en la región (42 por ciento), sin embargo ha decrecido 23 por ciento este año, mientras que en México llevamos ya 18 por ciento más, recuperando los niveles de 2007, gracias a las inversiones en las industrias automotriz y de telecomunicaciones.

Más de la mitad de la Inversión Extranjera Directa en México se encuentra en manufacturas, que junto con Brasil concentra la producción de automóviles, y ha crecido también en los servicios, disminuyendo en los recursos naturales.

A septiembre de este año, según datos de la Secretaría de Economía, la IED es de 19 mil 773, menor a la del mismo periodo de 2015. Tres cuartas partes de la misma están en manufacturas y 12 por ciento en servicios financieros. Casi la mitad de la inversión en México es de empresas norteamericanas: 46 por ciento de la misma, 12 por ciento de España y 11.5 por ciento de los Países Bajos.

Entre las entidades federativas, casi tres quintas partes se concentra en cinco entidades: CDMX, Nuevo León, Jalisco, Edomex y Chihuahua. Por otra parte, las cinco menores en IED, Nayarit, Colima, Michoacán, Chiapas y Oaxaca, sólo significan 1.47 por ciento, 40 veces menos que las otras.

En el juego de evaluación y pronóstico, otro tema importante tiene que ver con la recaudación tributaria y las participaciones que se pagan a estados y municipios, a quienes este año les ha ido bien con 14 mil millones más a lo previsto al mes de noviembre. Como para 2017 se espera crezca la recaudación participable y el trabajo de los estados en la colaboración administrativa, las participaciones crecerán ligeramente, casi 59 mil millones. El problema es que casi no recaudan, y los pasivos de la deuda con proveedores y prestadores de servicios es muy alta, como están sufriendo en Veracruz y Chihuahua.

En suma, no será fácil 2017 y se empiezan a ver obstáculos, que aun siendo optimista de profesión, no podemos pasar por alto.

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