Opinión

Tiempo y entropía

  
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Robert Smithson

Si habláramos de tiempo, de los distintos tiempos que se suceden, hablaríamos del tiempo geológico, de las distintas capas tectónicas que se perciben en los parques nacionales estadounidenses, del pastel geológico conformado por estratos, uno sobre otro: arena-piedra-lodo-piedra-arena, recorriendo el inmenso Great Basin -el fondo de lo que fuera, hace millones de años, un glaciar, y después un inmenso océano- para seguir bajando hasta llegar a lo que queda… un lago salado, atravesando kilómetros de millones de años expuestos al viajero.

Así se llega al Spiral Jetty, tras un recorrido que se mide en cifras de más de seis ceros, de lo que queda al descubierto de las eras del planeta.

Smithson decía: “me gustan los paisajes que remiten o sugieren a la prehistoria”.

Así es la travesía hacía el Gran Salt Lake.

También podríamos hablar sobre el tiempo contemporáneo, el del recorrido en coche, que es distinto, por ejemplo, al tiempo de los pioneros; lo que hoy nos toma 12 días en recorrer, a mediados del siglo XIX tomaba 12 meses.

O del tiempo que lleva caminar sobre el Muelle Espiral, unos 15 minutos quizá, y de cómo ya una vez sobre él, recorriéndolo hacia el centro en círculos concéntricos, cambiando una y otra vez de horizonte, se experimenta un viaje en el tiempo hacia lo íntimo.

O del tiempo que tomó hacer la obra: tres semanas, o del tiempo en el cual se hizo, 1970, no sin un dejo de nostalgia; el momento en que Smithson trazó este gesto en medio del paisaje para, entre muchas otras cosas, romper con el claustrofóbico y voraz mercado del arte. Otro tiempo, en que parecía posible plantearse seriamente la alternativa de hacer arte desde otro lado, desde otras vías, tiempo de creación, imaginación, claridad y resistencia….tiempo de posibilidad.

¿Qué significan estos tiempos? Tiempo geológico, tiempo circular, tiempo de las estaciones, tiempo humano, tiempo contemporáneo, el tiempo del arte, el tiempo en que se concibe una obra, su duración, el tiempo en el que escribo esta columna.

Así como el Spiral Jetty habla sobre el tiempo y como Smithson apunta hacia lo prehistórico, la tierra, el suelo, lo interno y lo íntimo, la elección de situarlo en el lago también habla sobre lo que le sucede a la materia a través del tiempo: su descomposición y permanente estado de
transformación.

Una de las grandes aportaciones de Smithson al lenguaje del arte contemporáneo es el concepto de la entropía: un proceso de deterioro y acumulación que no hay forma de detener, donde toda la tecnología en uso será chatarra inevitable del futuro: “Una especie de postal de un mundo autodestruido, una inmortalidad fallida de una grandeza opresiva” dice Smithson en su seminal ensayo Un recorrido por los monumentos de Passaic, Nueva Jersey (1967) y continúa con una imagen:

“Me gustaría demostrar ahora la irreversibilidad de la eternidad usando un experimento vacuo para la verificación de la entropía. Imaginemos un cajón de arena dividido por la mitad con arena blanca en un lado y negra por el otro. Le pedimos a un niño que corra cientos de veces en el sentido de las manecillas del reloj por el cajón, hasta que la arena se mezcle y comience a ponerse gris; después hacemos que corra en el sentido contrario a las agujas del reloj, el resultado no será la restauración de la división original, sino un mayor grado de grisura y un aumento de la entropía”.

La práctica de Smithson replica esto a través de la acumulación y desplazamiento de la materia, piezas situadas en el paisaje que se encuentran en un permanente estado de flux y que reflexionan sobre la nueva relación del hombre y su entorno, obras concebidas más como una especie de resistencia estética ante los poderes tecnológicos que dominan el mundo.

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