Opinión

Tic Tac… ¿Booooom Puerto Rico?

Puerto Rico está en problemas. Ayer la agencia calificadora Standard & Poor’s degradó la calificación de ese estado libre asociado de Estados Unidos y le dio estatus de “bono chatarra” a su deuda, dejándola en una calificación desastrosa, cercana al default. Ese Estado, cuya soberanía depende de Estados Unidos, tiene actualmente una tasa de desempleo enorme, por encima de 15 por ciento, y se ha enfrascado en una reforma a su sistema de pensiones que tiene a sus pobladores contra la pared. Su deuda supera los 87 mil millones de dólares.

El problema de Puerto Rico reside, paradójicamente, en sus virtudes. Al ser un estado libre asociado, y no un estado soberano por sí mismo, tuvo los espacios suficientes para ofrecer a los inversionistas lo que los estados de la Unión no podían: exenciones fiscales y tasas de rendimiento súper jugosas. Esto le permitió emitir bonos al por mayor y allegarse de recursos bajo el paraguas estadounidense. No obstante, sus finanzas nunca fueron tan sólidas y ha llegado el momento de entregar cuentas.

El problema de Puerto Rico es grave, y hoy equivale a las hipotecas subprime de 2007. Ese estado hispanoparlante se convirtió, en su euforia de deuda, en el tercer estado en emitir más bonos, tras Nueva York y California. ¿Es sostenible? Por supuesto que no. La razón de deuda a número de habitantes en Puerto Rico es de ¡89 por ciento! ―es decir, cada puertorriqueño está endeudado hasta el cepillo―; mientras que ese mismo indicador no rebasa el cuatro por ciento para el resto de EU.

La gran pregunta en este momento es cuál es el riesgo de contagio. Si apelamos a las palabras de Christine Lagarde, en el sentido de que los “canales de contagio” de las crisis financieras son instantáneos, entonces estamos en problemas. Puerto Rico puede ser visto como la punta del iceberg en el mundo hispanoparlante, y aunque todos los demás estados del continente americano son soberanos, hay niveles de endeudamiento importantes en otros países (mírese la desconfianza que prevalece contra Argentina).

México no tiene mayor problema estructural, afortunadamente. De hecho, los mecanismos de salvaguarda que tenemos con el Fondo Monetario Internacional siguen funcionando como escudo protector, y el grado de inversión de nuestra deuda ha tenido palomeos recientes por las reformas estructurales. No obstante, si Puerto Rico revienta ―como seguramente lo hará―, será un factor de desestabilización para nuestro principal socio comercial, y eso sólo puede significar dolores de cabeza para la economía mexicana. Por donde se le vea, no sería una noticia positiva, y habría buitres al acecho para aprovechar espacios de contagio donde ganar con arbitrajes. Hay que observarlo de cerca.

Twitter: @SOYCarlosMota