Opinión

Thaddeus Arroyo visualiza ecosistema
de más de 400 millones

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at&t

Probablemente una de las mejores noticias que ha arrojado el reacomodo del sector telecomunicaciones –tras su reforma regulatoria– fue la llegada de Thaddeus Arroyo, un estadounidense hijo de un ciudadano español que aprendió la lengua de su padre brevemente en su niñez, para luego olvidarla con el paso del tiempo. Hoy, como cabeza de Iusacell en México, retoma velozmente la práctica de esta lengua.

Le será sumamente útil. Arroyo –quien ha ocupado una miríada de cargos relevantes en AT&T antes de su llegada a México– es quizá uno de los visionarios de mayor alcance que debe tener la industria en este momento en el país. Su visión es clara y está fundamentada en la experiencia de la última década en Estados Unidos, donde esa firma desplegó la más sofisticada infraestructura de tecnología que al día de hoy funge como la tierra fértil donde florecen infinidad de negocios que requieren infraestructura de telecomunicaciones sólida.

¿Cuál es la apuesta de Iusacell para México? Habilitar velozmente grandes inversiones para potenciar a la población mexicana a través de una robusta red celular que permita integrar a esta economía con la de Estados Unidos. De tal suerte, AT&T se convertiría en la plataforma bajo la cual más de 400 millones de habitantes de ambas naciones podrán hacer negocios utilizando servicios de datos en la nube a velocidades no vistas antes aquí. Con confianza puede decirse que las inversiones que desplegará AT&T darán muestras de su grado de sofisticación en cuestión de meses y que impactarán fuertemente en la percepción que el consumidor tiene de los servicios que prestan Telcel o Movistar, que quedarán atrás y retados a imitar a AT&T, quien se perfila como pionero disruptor en una industria celular mexicana que había quedado atrapada en la promesa perenne del buen servicio y la rápida velocidad. Finalmente ocurrirá.

Hay un sujeto subyacente en la visión de Arroyo para Iusacell en México: el hombre y la mujer de negocios. De él o ella dependerán la forma en la que se aproveche la infraestructura que montará esa empresa durante la siguiente década. Arroyo imagina un México con millones de cosas conectadas a la red en la nube; desde los pequeños sensores que estarán en casa y nos dirán si una luz está encendida o una puerta abierta; hasta un agricultor que podrá monitorear condiciones climáticas para decidir a distancia qué semilla debe sembrar su arado robotizado. Milagros.

Es cuestión de días, horas quizá, para que el Instituto Federal de Telecomunicaciones dé por aprobada la adquisición que AT&T quiere hacer de Nextel en México. El precio fue de mil 900 millones de dólares. Y ojo, porque cuando eso ocurra, agárrense… AT&T no andará con cuentos.

Twitter: @SOYCarlosMota

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