Opinión

Terror

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Trump se posiciona como favorito para la elección en NY. (AP)

Déjeme terminar la semana con un cuento de terror.

En 2020, puede ser presidente de Estados Unidos Donald Trump, y Andrés Manuel de México; Jeremy Corbyn, en Inglaterra; Marine Le Pen, de Francia, y Pablo Iglesias, de España. Súmele a Francisco, Papa, y tiene usted un poderoso eje populista, con versiones de izquierda, derecha, o como guste, que al final eso no importa mucho. No es probable que esto ocurra, pero sí es posible. Tal vez Trump tenga un 30% de posibilidades de llegar a la presidencia de su país, y Marine Le Pen debe rondar esa cifra. Los otros tres creo que están más cerca del 10%, aunque Francisco ya está en San Pedro.

Con sus diferencias, ya ocurrió algo similar, cuando tres personajes con una ideología cercana lograron alcanzar el poder en 1980: Ronald Reagan, Margaret Thatcher y Juan Pablo II. Con la salvedad del Papa, no hay comparación con los anteriores, pero el fenómeno de una ideología común, en el Vaticano, Estados Unidos, y Europa, no es de menospreciarse. Recuerde que Reagan, Thatcher y Juan Pablo cambiaron al mundo en una década. Para 1990, Francis Fukuyama escribía El fin de la historia, ensayo muy comentado y poco leído, en donde hacía lo mismo que Hegel casi dos siglos antes: reconocer el poder del liberalismo frente a las alternativas. En Jena, en 1806, el liberalismo de la Revolución Francesa y sus fuerzas armadas dirigidas por Napoleón destruían a Prusia. Hegel veía en eso el fin de las monarquías y la supremacía del liberalismo. Y Hegel tenía mucha razón: reinos e imperios habían sido la forma de gobierno durante 14 mil años, y llegaban a su fin.

Lo que Fukuyama veía era nuevamente al liberalismo imponerse a su alternativa: el comunismo. Y antes había derrotado al nacionalismo, en la II Guerra. De forma que el liberalismo, en esa lógica metafórica, sí puede entenderse como el fin de la historia: terminó con las sociedades estamentales en el siglo XIX, con el nacionalismo a la mitad del siglo XX, con el comunismo hacia 1990, y ahora tiene enfrente un nuevo competidor: el populismo, encabezado por los personajes mencionados al inicio del artículo. Es también relevante hacer notar que el liberalismo ha multiplicado por cien la riqueza del mundo en los doscientos años que nos separan de la batalla de Jena, hazaña incomparable en toda la historia de la humanidad. Al respecto, se publicó el miércoles el tercer volumen de la trilogía de Deirdre McCloskey, Bourgeois equality, que espero comentarle la próxima semana.

El imaginario eje populista de 2020 sería más poderoso que el que sí vimos en el 2000, alrededor de Hugo Chávez, y que ha llegado a su fin arrastrando a la miseria a Venezuela y poniendo en serias dificultades a Argentina y Brasil. Nada comparable a lo que podrían lograr Trump, Corbyn, Le Pen, López e Iglesias, claro. Sin importar la escasez de luces, el tamaño económico de las naciones y su papel como referencia cultural les da otra dimensión. Riesgo civilizatorio, si gusta. Por eso mismo el riesgo de Trump es el más importante, pero no desprecie a los demás, que no están mancos.

En 1960, Juan XXIII convocaba al Concilio Vaticano II; Kruschev y Kennedy se enfrentaban; Fidel apostaba Cuba; el Laborismo gobernaba Reino Unido, De Gaulle, Francia. Veinte años después, Reagan, Thatcher y Juan Pablo. Veinte más, el ascenso de China y la locura de Chávez. ¿Vencerá nuevamente el liberalismo? ¿Terminará el populismo los doscientos años de enriquecimiento y libertad? No deje de ver los siguientes episodios de esta serie, que más que El fin de la historia parece La historia interminable.

​El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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