Opinión

Tenía que ser

 
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José Murat. (Archivo/Cuartoscuro)

Repantigado en el mullido sillón del amplísimo estudio, Gil recordó a su extinta madre. Cada vez que descubría algo que sospechaba desde tiempo atrás decía en voz alta: ¡tenía que ser! Éstas fueron las palabras que Gamés profirió cuando leyó la primera plana de su periódico EL FINANCIERO. Resulta que los exgobernadores de Oaxaca, José Murat y Ulises Ruiz, están detrás de los grupos del magisterio de la Sección 22 de la CNTE: Los Pelones y Los Pozoleros. Los hombres clave
-afirma la nota de Gabriela Rivera- de Eje Central, con el que se vinculan ambos políticos son Francisco Villalobos, secretario de organización de la Sección 22 y Rubén Núñez, secretario general. El grupo de Villalobos fue el responsable de la toma del aeropuerto de Oaxaca y de la quema de urnas y casillas el día de la elección. ¿Cómo la ven? Sin albur.

Dos cadeneros
Tenía que ser. Ya decía Gilga que era mucho jamón para tan poco huevo. Muchos grandes desmanes de los maestros para ir tan solos por el mundo. Si Gil entendió bien, cosa improbable, José Murat es la sombra que acompaña a Villalobos, jefe del grupo de Los Pelones, gana 53 mil pesos y es egresado de una escuela cuya sede está en el sindicato, a este grupo se le vincula con la guerrilla; Ulises Ruiz, por su parte, es el fantasma que guía a Los Pozoleros, encabezados por el esclarecido prócer Rubén Núñez, cuyo salario asciende a 295 mil pesos. Si todo esto fuera verdad, podría afirmarse sin lugar a certidumbres, o como se diga, que entre 1998 y 2010, estos dos elegantes priistas colaboraron activamente a la destrucción de la educación de su estado y en 2012 se opusieron a fuego y pedradas a la reforma educativa del gobierno de Peña Nieto. ¿Alguien investigará a estos detritus del ya no tan viejo priismo? ¿Nadie?

Los gobernadores de marras (gran palabra) no se caracterizaron por su aseo político, ni por su honestidad, ni por sus gobernaciones; más bien, sus gobiernos fueron auténticas ferias de la corrupción. Las históricas fiestas de Murat costaron una vida en un episodio sin castigo para nadie ante un cadáver. ¿Alguien recuerda a las chicas de La hora pico? Pobre Sabrina.

Así las casas (muletilla patrocinada por Grupo Higa), no le extraña para nada a Gilga que estos dos rufianes sean en alguna medida sin medida, los instigadores, provocadores del desastre educativo. Tenía que ser. Es que de veras.

Algo no tan importante
En otro orden de cosas. Cuentan los que han vivido para contarlo que durante los días álgidos de la precampaña presidencial de 2005, rumbo a 2006, un correligionario de Liópez con nivel para proponerle temas y causas, se acercó a su templo y le propuso que la Coalición por el Bien de Todos hiciera una alianza con el Partido Alternativa Socialdemócrata y Campesina de Patricia Mercado. Unos días después, Liópez le dijo a su amigo y subalterno: yo con maricones y lesbianas no quiero tener nada que ver. Dañarían la imagen de la coalición.

¿Cómo ven a Gil en el papel de columnista misterioso que oye detrás de las puertas? Por cierto, Patricia Mercado obtuvo un millón 128 mil 850 votos, sufragios suficientes para que Liópez hubiera sido presidente. Eso es lo que se cuenta y, ya se sabe, se cuentan muchas cosas aunque a veces algo de lo que se cuenta también es verdad. En fon, lo que se llama una prosa confusa.

El asunto es que en una entrevista del programa El Hueso, de W Radio, le preguntaron a Liópez si los legisladores de su partido impulsarían en San Lázaro el debate de temas como la interrupción del embarazo y las bodas gay. Adivinen lo que contestó Liópez. Exacto: “Eso, con todo respeto y con autenticidad, lo considero para nuestro país como algo no tan importante. Lo importante es que se acabe la corrupción. Nada ha dañado más a México que la deshonestidad”. Muy auténtico Liópez. Gil lo repite: Liópez es un conservador de izquierda, con todo respeto.

Liópez afirma que Morena es de izquierda porque lo integran “personas honestas y con buenos sentimientos”. Gamés no había oído una definición más profunda de izquierda, mju: honestidad y buenos sentimientos. Gilga le tiene a Liópez una mala noticia: con buenos sentimientos no se hace buena literatura, dijo Gide, y Gilga añade, tampoco buenos políticos, en el remoto caso de que los miembros de Morena tuvieran buenos sentimientos. Aigoeei.

La máxima de Valéry espetó dentro del ático de las frases célebres: “Nuestros pensamientos más importantes son los que contradicen nuestros sentimientos”.

Gil s’en va.

Twitter: @GilGamesX

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