Opinión

Temperamento presidencial

 
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Donald Trump en el Detroit Economic Club (Bloomberg)

La mitología y chismología política nos harían pensar que, de ahora en adelante, cualquier decisión de los gobiernos federal, estatales y de los partidos, en los ámbitos político, económico y de seguridad, estará relacionada con la carrera presidencial de 2018.

Y aunque esto es una simple especulación, una de las razones que se asume de por qué las decisiones de Estado están relacionadas con quiénes podrían ser los candidatos presidenciales, tiene que ver con que no hay claridad en la estrategia de gobierno para lo que resta del sexenio.

Y como no hay claridad, entonces la única forma de entender lo que sucede en este momento en el país es que hay una lucha por quiénes serán los candidatos, cuáles serán las alianzas y quién podrá vencer a Andrés Manuel López Obrador.

Ganar en el cuadrilátero político, ya sea por una presidencia municipal, una gubernatura, una senaduría o la presidencia de la República, obviamente requiere de una estrategia electoral. Pero valdría preguntar cuántos de los que aspiran a estos puestos de elección se han ocupado en prepararse para esta eventualidad –estudiando, leyendo, buscando asesores, promoviendo alianzas con personas conocedoras de los secretos necesarios para gobernar.

Por eso me remito a lo que está sucediendo en el proceso electoral en Estados Unidos. Por una parte, está la candidata demócrata Hillary Clinton que lleva toda una vida preparándose –contra viento y marea– para ser la primera mujer presidente de Estados Unidos; y también cometiendo errores que podrían detener esta aspiración. Por otra parte, está Donald Trump, candidato presidencial –todavía, por el Partido Republicano– improvisado, pero favorecido por un momento político que podría beneficiar sus aspiraciones.

¿Me pregunto qué hubiera pasado si Donald Trump se hubiera preparado desde hace una década para lanzarse a una candidatura presidencial? Los errores de Trump son de novato y la falta de experiencia política.

Pero sobre todo son errores de temperamento.

Lo interesante de la carta firmada esta semana por 50 expertos republicanos en seguridad nacional, donde denuncian a Donald Trump como posible presidente, es que proporcionan un listado de las características que debe de tener un presidente, características que no tiene el republicano.

Cualidades que valdría tomar en cuenta [en] cualquier posible candidato que busque ser presidente de México en 2018 y 2024.

Básicamente estos expertos dicen que Trump “carece de carácter, valores y experiencia” para ser presidente y que “pondría en riesgo la seguridad nacional y el bienestar del país”.

La carta es brutalmente explícita en denunciar que “Donald Trump no tiene el carácter, los valores ni la experiencia como para ser presidente. De hecho, él debilitaría la autoridad moral de Estados Unidos como líder del mundo libre. Ni siquiera conoce lo básico de la Constitución estadounidense, aparte de no creer en ella, sus leyes o las instituciones, incluyendo la tolerancia religiosa, libertad de prensa o un Poder Judicial autónomo. Además, Trump ha demostrado en repetidas ocasiones que entiende muy poco sobre los intereses nacionales vitales de Estados Unidos o sus complejos retos diplomáticos, sus alianzas indispensables y los valores democráticos en los cuales se debe fundamentar su política exterior.

Por si fuera poco, de manera persistente elogia a los adversarios de Estados Unidos y colma de amenazas a aliados y amigos. A diferencia de los presidentes anteriores que no tenían experiencia en relaciones exteriores, Trump no ha mostrado el menor interés en instruirse en la materia. De hecho, continúa mostrando una ignorancia alarmante de hechos básicos de la política internacional contemporánea”.

Adicionalmente, señalan que “un presidente debe de aceptar el consejo de sus asesores y jefes de departamento; alentar a la discusión de puntos de vista contrarios; reconocer sus errores y aprender de ellos. Un presidente debe ser disciplinado, controlar sus emociones, actuar solamente tras haber reflexionado y deliberado cuidadosamente. Un presidente debe mantener relaciones cordiales con líderes de países de diferentes trasfondos, ganarse su respeto y confianza”.

Básicamente estos expertos señalan que Donald Trump no tiene ni el conocimiento, ni la experiencia, ni el temperamento para ser presidente y esto lo vuelve una amenaza a la seguridad nacional de su país. Palabras devastadoras considerando de quienes lo afirman.

La pregunta entonces para los futuros candidatos en 2018 es: ¿Tienen el temperamento, el conocimiento y la experiencia para gobernar un país que tiene la problemática que tiene México? Faltan 18 meses para las elecciones de junio de 2018, creo que los aspirantes y 'suspirantes' tienen tiempo de leer algunos libros, asesorarse de los expertos y desarrollar el temperamento necesario para ser presidente.

Twitter: @Amsalazar

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