Opinión

Temixco grita: hay
una tarea pendiente

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Temixco. (ilustración)

El golpe que significó el asesinato de la alcaldesa de Temixco, en Morelos, nos recordó con enorme brutalidad cuál es el tema que está pendiente en la agenda nacional: Estado de derecho.

Les guste o no al gobierno federal y a los estatales, la prioridad a partir de este año tendrá que ser el combate a la inseguridad. No podemos aspirar a nada sin seguridad.

Que las bandas delictivas, grandes o pequeñas, sean combatidas con todo por las autoridades, y que éstas sean las que pongan el ejemplo en cumplir la ley. Así de sencillo. ¿O es muy complicado?

¿Cómo que en Morelos Los Rojos asesinan a la alcaldesa de Temixco? ¿Quiénes son ellos para matar a una presidenta municipal que estaba en favor del Mando Único Policial, que a ellos les perjudica?

Si así de poderosos son los cárteles de la droga, del secuestro y del derecho de piso en Morelos y otros estados, los que no puedan –o no quieran– acabar con ellos que se vayan.

Hablamos de gobernadores que lucharon políticamente para llegar a donde están, y a la hora de hacer su trabajo le sacan la vuelta al tema de la seguridad.

¿Para qué compitieron por el cargo? ¿Para hacer negocios o cortar listones?

Fue muy criticada la designación de Alfredo Castillo como comisionado para la seguridad en Michoacán, tanto que ya no ha habido otros comisionados. Pero ese camino mostró su eficacia.

Castillo, con todos los peros que se le puedan poner a su estilo, metió a la cárcel a exgobernadores, al hijo de un gobernador en funciones, a alcaldes y exalcaldes.

Es su trabajo metió mano ahí donde está el corazón del delito y la impunidad: la connivencia entre autoridades y grupos delictivos.

Michoacán está lejos de ser un paraíso, pero se acabaron los Templarios, Tutas, Nazarios y otras pandillas delictivas que tenían el control de regiones completas… y del palacio de gobierno y palacios municipales.

Cada vez que la Policía Federal iba por un líder delictivo a algún municipio michoacano, eran días enteros de balazos, coches incendiados, carreteras bloqueadas. Eso sea acabó –sin que dejen de existir problemas.

En Cuernavaca, el alcalde Cuauhtémoc Blanco rechaza el Mando Único Policial porque –según el gobernador de Morelos– el exfutbolista está influido por Federico Figueroa, uno de los líderes de Guerreros Unidos.

¿Cómo es que todavía hay Guerreros Unidos, que debieron ser acabados después de los crímenes de normalistas en Iguala?

Ahora resulta que Guerreros Unidos manda en Cuernavaca. ¿No les bastó con las consecuencias –imborrables para la memoria nacional– de la colusión entre ese grupo homicida y autoridades del estado de Guerrero?

El gobierno de Morelos y la Federación están obligados a frenar el tsunami de inseguridad en ese estado. Con personas que tengan autoridad moral para aplicar la ley.

Twitter: @PabloHiriart

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