Opinión

Tecnología, abundancia
y preocupación

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Hacker.

Ayer le comentaba cómo los precios internacionales son hoy la mitad de lo que eran hace 50 años, a pesar de que somos el doble de seres humanos en el planeta. Eso significa que hemos logrado producir más del doble en ese medio siglo. Tal vez cuatro veces, o más. Otra posibilidad es que ahora las personas consuman menos que antes, y tengan una vida más espiritual, pero considerando las quejas de consumismo que tanto veo, no parece que esto ocurra.

También le decía que hoy esta prosperidad alcanza a más personas, a pesar de las quejas acerca de la desigualdad, que también son más frecuentes. Al interior de algunos países desarrollados es cierto que la desigualdad ha crecido, pero la incorporación de centenares de millones de chinos e indios al mercado global no creo que deba considerarse algo negativo, al contrario. Y en ese sentido sí hemos logrado extender la capacidad de consumo al mayor porcentaje de la población mundial en toda la historia registrada. Pero los seres humanos tenemos miedo, de forma que, sin importar la evidencia, todo lo interpretamos como amenaza. Creo que es resultado de nuestra evolución, porque si hubiéramos sido muy confiados hace 200 mil años, no estaríamos aquí. Es más, es posible que los confiados y optimistas se hayan extinguido por lo mismo, y sólo quedamos los negativos y pesimistas. Pero en todo hay grados.

Hacia delante, ¿seguiremos logrando lo que en los últimos doscientos años? La respuesta obvia es no, porque todo es una amenaza. De hecho, es la respuesta más popular, desde el reverendo Malthus hace precisamente 200 años, hasta los alarmistas de hoy, pasando por todo tipo de agoreros del desastre, como los de la explosión demográfica hace 50 años. La queja ahora tiene que ver con un potencial desastre climático, o con la incapacidad de la tecnología para continuar produciendo abundancia o, si esas dos cosas no ocurren, con la pérdida de empleos gracias a esa misma tecnología. La información preliminar es que en 2014 y 2015 el mundo consumió menos energía, y por lo mismo las emisiones de bióxido de carbono se han reducido. No es de extrañarse, puesto que desde 1990 la eficiencia energética en los países desarrollados ha mejorado continuamente, y fue la incorporación de países muy ineficientes lo que incrementó la contaminación, especialmente China y Brasil. Para cuando esos países vuelvan a crecer de manera importante, buena parte de los autos serán eléctricos, con electricidad obtenida de gas, y no de carbón. Las emisiones serán cada vez menores, y la alarma por el clima, espero, se irá reduciendo. Muchos piensan que la tecnología ya no está aportando como antes, porque no ven comparación entre lo nuevo y grandes avances como el refrigerador, la lavadora de ropa, el avión y aparatos de ese estilo. Cierto, hoy el avance ocurre en la información, y no en los fierros, pero precisamente eso es lo que hace pensar en mucho más abundancia a futuro. Es la información lo que está detrás del progreso, no los aparatos, que son sólo información condensada. Pero como la información la medimos muy mal, no la vemos reflejada en el PIB. Ya hablaremos otro día de eso.

Finalmente, el empleo. Insisto en que es una preocupación anacrónica. Existen muchas otras formas de colaborar en la producción y ganarse la vida. La gran mayoría de la historia humana transcurrió sin empleos. Trabajar ocho horas diarias, cinco días a la semana, tener vacaciones, y jubilarse con buena pensión, es algo que sólo ocurrió en unos pocos países por unos pocos años. No es normal, ni sostenible, ni seguirá ocurriendo. Nada que ver con la tecnología.

El autor es profesor de la Escuela de Gobierno, Tec de Monterrey.

Twitter: @macariomx

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