Opinión

¿Te dicen qué hacer con tu dinero?, ¡cuidado!

¿Dejarías a alguien echar basura a tu jardín? ¿Y por qué permitir que lo hagan en tu cabeza? Estos cuestionamientos resultan poderosos para reflexionar sobre la posible influencia negativa que tienen sobre nosotros las personas cercanas.

El “hubiera” no existe y la pasividad cuesta cara a largo plazo.

Es frecuente escuchar a alguien decir “debí ahorrar para el retiro”; “lástima que dejé de comprar una casa cuando tenía dinero para hacerlo”; o “me arrepiento de no haber adquirido un seguro de gastos médicos mayores”.

Todos quisieran la fórmula exacta para tomar las mejores decisiones, pero tal cosa es imposible. Siempre habrá riesgos y en la medida en que uno apunte hacia principios básicos, mejorará en forma sensible el potencial financiero.

Aunque es frecuente la frase de “no me importa lo que digan los demás”, es un hecho que las resoluciones están enormemente influidas por nuestro entorno social y en particular por las personas cercanas. Es normal, siempre y cuando evitemos que nos limiten.

Es conveniente identificar qué tipo de influencia ejercen y ponderar muy bien lo que dicen; es decir, habrá de ejercerse un liderazgo financiero, de tal manera que sopeses todas las opiniones y que al final prevalezca la adecuada para ti.

De esta relación, hay miedos que pueden impedir, por ejemplo, la adquisición de una vivienda a crédito. En contrapartida podría haber un exceso de confianza como quien dice “no le dejes tu dinero a los seguros”.

Otros son muy negativos y están sugiriendo siempre escenarios de caos y crisis. Cuidado con los permisivos que afirman “vive el presente, ya veremos mañana cómo lo resolvemos”.

Toda opinión es valiosa para ser tomada en cuenta; el problema es que muchos de esos consejos pueden estar “anclados” a contextos muy diferentes al actual.

Probablemente, el miedo radica en la experiencia de una crisis pasada o el exceso de optimismo en historias de éxito de otros.

El antídoto es sencillo de encontrar, pero implica empeño, porque se trata de estar bien informado, entender el funcionamiento básico de los mercados y destinar tiempo al análisis de la toma de decisiones.

Como [sucede] en una nación, cuando a nivel personal se carece de recursos, hay una dependencia y habrá de ceñirse a lo que otros digan.

Por eso, cuando se cuenta con la solvencia financiera hay que tomar la gran responsabilidad de forjar nuestro destino; sin excusas, ni pretextos.

Twitter: @finanzasparami