Opinión

Tarea difícil, meter a la cárcel a los corruptos

 
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ME. Éstas son las penas de cárcel para un violador en México.

Las elecciones del 5 de junio dejaron una sensación de salud democrática en su faceta electoral. Sin embargo, la discusión en el Congreso de las leyes que crearán el Sistema Nacional Anticorrupción subraya los desafíos que tendrán algunos gobernadores electos para trasladar las declaraciones de campaña en logros de gobierno.

En los últimos dos años, al menos cinco gobernadores (tres electos y dos en funciones) anclaron sus campañas en la promesa de “meter a la cárcel” a sus predecesores y otros servidores públicos involucrados en casos de corrupción.

Sin embargo, lo que en campaña era una promesa rentable, enfrenta retos que parecerían insuperables sin importar la voluntad de los gobernadores victoriosos de cumplir con el mandato de sus electores.

Según el Instituto Mexicano para la Competitividad (Imco), de 41 gobernadores envueltos en escándalos de corrupción entre 2000 y 2013, sólo cuatro fueron procesados y encontrados culpables. Esas cifras son síntoma de un problema estructural que la voluntad política no podrá resolver completamente... y tampoco lo harán (desde el ámbito penal) las leyes discutidas como parte del paquete que dará forma el Sistema Nacional Anticorrupción.

Como los políticos que los precedieron en la promesa de “acabar con las tepocatas y las víboras prietas”, los nuevos gobernadores se enfrentarán a demonios que ellos mismos crearon y que han sido una fuente de confusión ciudadana. “Meter a la cárcel” a los exgobernadores depende en parte de los gobiernos en funciones, pero también de la legislación vigente y de las instituciones judiciales.

Si el compromiso de esos gobernadores con los castigos penales a servidores públicos corruptos es genuino, podrían impulsar iniciativas para modificar el Código Penal desde sus estados. Esa es una promesa que podrían cumplir sin crear falsas expectativas entre sus electores y que facultaría a las instituciones judiciales para incrementar el costo de la corrupción.

Twitter: @gustavo_gilr

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