Opinión

Tarcisio Bertone, un canciller fiel y controvertido


 
Menos conocido -naturalmente- que Benedicto XVI, el secretario de Estado vaticano, Tarcisio Pietro Evasio Bertone, defendió a ultranza las posiciones del papa saliente y resulta indispensable por su propia trayectoria, también muy polémica, para entender los 8 años del prelado alemán al frente de la iglesia católica.
 
Nacido en 1934 en el Piamonte, hijo de una militante antifascista que después pasó a la democracia cristiana, el partido hegemónico de la posguerra en Italia, el salesiano Bertone, nombrado arzobispo de Vercelli por Juan Pablo II, empezó a trabajar bajo las órdenes del futuro Benedicto XVI en 1995, cuando éste presidía la Congregación para la Doctrina de la Fe. Especializado en los vínculos entre la 'moral de la sociedad, la religión y la política', lo que no impidió que el influyente cardenal colaborara en el encubrimiento de los escándalos mundiales por abuso sexual, participó asimismo en el cónclave de 2005 que despidió humo blanco en la Capilla Sixtina tras la elección de su jefe como sumo pontífice.
 
Benedicto XVI lo recompensó al poco tiempo: Pese a su inexperiencia en las delicadas tareas diplomáticas del Vaticano, que rivaliza en fortaleza política con Washington o Bruselas, sustituyó a Angelo Sodano como 'secretario de la iglesia, no de Estado', señala La Stampa, y ante las constantes críticas de otros jerarcas, el papa siempre lo excusó afirmando que 'Bertone tiene sus defectos, al igual que su predecesor'.
 
Dichos defectos se hicieron patentes, por ejemplo, sólo un día después de su nombramiento en 2006, con la pésima justificación que esgrimió sobre el discurso del papa en Regensburg, Alemania, donde citó al emperador bizantino Manuel II Paleólogo para afirmar que el islam sólo trajo males al mundo, atizando los agravios de una comunidad estigmatizada por la 'guerra contra el terrorismo' de George W. Bush y la ocupación de Irak y Afganistán. También se notaron, asimismo, en su defensa de Pío XII, el papa que calló ante el Holocausto, y en sus ataques a la prensa, resumidos en la frase 'muchos periodistas juegan a ser Dan Brown' (Autor de El código Da Vinci).
 
Fábulas
 
El año pasado, mientras se desarrollaba el escándalo Vatileaks que exhibió las pugnas y corruptelas en la Santa Sede, Bertone insistía en que los periodistas 'siguen inventando fábulas o repitiendo leyendas', pero lo cierto es que expertos en el tema lo acusaron de 'ocultamiento sistemático', al lado del mismo Benedicto XVI y de Sodano, para negar la existencia del Tercer Secreto de Fátima que se cree, contiene en una sóla página información sobre el Apocalípsis y una gran apostasía.
 
Autodefinido como un reformista, Bertone frenó los cambios que había considerado listos en la Curia Romana y en 2011 -refiere The Guardian- el virtual 'primer ministro' recibió un anónimo con amenazas de muerte, pronosticando que sería objeto de 'un gran funeral' en alusión a la profesía de Don Bosco, fundador de la orden salesiana, contra los monarcas italianos del siglo XIX.
 
Si bien en el entorno cerrado y reprimido del Estado papal no son raros los incidentes de ese tipo, apunta el diario británico, la misiva sacó a la luz el estilo de lealtad ciega e intolerancia acostumbrado por el canciller, siempre dispuesto a favorecer a su orden hasta el grado en que el acrónimo 'Societa Don Bosco' fue convertido en 'Sono di Bertone' (Soy de Bertone).
 
El jefe de la diplomacia vaticana cumplió 75 años -edad límite para los cardenales de la Curia- en 2010, por lo que presentó su renuncia a Benedicto XVI. Sin embargo, como se esperaba, éste le pidió mantener su 'preciosa colaboración'. En marzo, durante el cónclave que elegirá al nuevo papa, Bertone todavía podrá intervenir con un voto que quizás apuntará hacia la orientación tradicionalista, cultivada fervientemente por su protector.