Opinión

Tapados y destapados

30 noviembre 2017 5:0
 
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Tapados

Como en los viejos tiempos el “tapado” causó expectativa, acaparó la nota, fue tema en tertulias y cafés. El PRI volvió a posicionarse con este esquema, que a diferencia de otras épocas, no define al próximo Presidente de la República, pues la candidatura no asegura el triunfo. La decisión partió de Los Pinos, aunque resultó claro que hubo consultas, estudios, estatutos partidistas a modo, e incluso pre-destape por miembros del gabinete y medios de comunicación.

La historia se repite y al parecer en el 2018 volveremos a vivir una elección competida, que se irá cerrando entre dos candidatos, uno de ellos AMLO. Ante esta situación EPN jugó una carta que puede ser competitiva. Frente a escándalos de corrupción, José Antonio Meade no tiene cola que le pisen. Habrá intentos de descalificación, pero no guarda calaveras en el closet que salgan a bailar en plena campaña. Muy pocos servidores públicos pueden pasar por la prueba del ácido de un escrutinio a fondo de sus fortunas personales.

En el desempeño de sus cargos públicos José Antonio Meade siempre se condujo con profesionalismo, lo que le valió el reconocimiento e incluso la amistad de priistas, panistas, perredistas, y de prácticamente toda la clase política. Sabe escuchar, analiza, y actúa en consecuencia. Sin pretensiones por figurar, resuelve con eficiencia. Con él han trabajado varios miembros del Gabinete, también políticos y servidores públicos de viejas generaciones.

En su desarrollo ha logrado que los grupos empresariales le reconozcan su conocimiento de la situación económica en aspectos financieros, agrícolas, industriales, comerciales y fiscales, por lo cual inspira confianza en que puede asumir un liderazgo responsable. Como Canciller afianzó su relación con gobiernos y organismos internacionales, que ya le conocían por su paso en la SHCP y otras dependencias.

En Sedesol, aunque fue corto su periodo, reorientó políticas públicas de combate a la pobreza con buenos resultados. Si a lo anterior se suma un trato amable, sencillez, vocación de servicio y una vida privada que puede hacerse pública sin dobleces, entonces cobra sentido la decisión de postular a un candidato que no milita en partido alguno, porque nunca se planteó el acceso al poder político a través de elección popular, pues su historia se remite a su eficacia y compromiso con el país.

Sin ser el favorito en encuestas, Meade puede convertirse en el personaje que le dispute a AMLO una elección que pinte entre dos, y no entre tres o más. Porque el Frente ciudadano también tiene, a su estilo, sus tapados, esos si muy destapados en sus pretensiones. Ricardo Anaya por la candidatura presidencial, Alejandra Barrales por la ciudad de México, y Enrique Alfaro por la Gubernatura en Jalisco. Curiosamente éste último ha decidido que la alianza le sale cara y prefiere no asumir compromisos porque probablemente piense no requiere ayuda para ganar.

Los destapados que no se acomodan son Miguel Ángel Mancera y Rafael Moreno Valle, los más destacados, que cuestionan a los tapados del Frene para que la elección sea abierta, lo cual no parece prosperar. Si habrá o no un quiebre, dependerá de los acomodos y acuerdos que se construyan. Entretanto los independientes ven complicado el proceso de recolección de firmas, y no se descarta que alguno pueda ser el destapado por un partido pequeño que no se sume a las alianzas.

Habrá votos para todos, pero si Ricardo Anaya consigue la candidatura presidencial del Frente, habremos de ver si él o Meade se convierten en la alternativa frente a AMLO. De entrada éste ya descalificó a ambos adversarios, como una misma cosa, lo que llama mafia del poder. El razonamiento simplista que utiliza AMLO con frecuencia tiende a complicarse ante una realidad de pluralidad y real competencia. Los ciudadanos tomarán una decisión, y de hecho, ésta puede ser o por un candidato anti-sistémico con posibilidades como se ha visto en otros países, o por un candidato que garantice estabilidad, que puede definirse entre Anaya- o el candidato del Frente si se mantiene-, y Meade.

De nuevo el voto útil puede definir la elección, a favor o en contra, de uno u otro proyecto, con sus riesgos y oportunidades. La campaña electoral irá definiendo el panorama y las preferencias se irán perfilando hacia una u otra opción. Arrancan así las apuestas en torno a tapados y destapados.

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